El cantante canadiense Michael Bublé y la actriz argentina Luisana Lopilato, quien integró en su país el grupo Erreway, celebraron el sábado su boda religiosa con una enorme fiesta en una fastuosa residencia de las afueras de Buenos Aires, a la que asistieron unos 300 invitados.

La pareja, que el pasado jueves contrajo matrimonio civil, guardó celosamente los detalles de su enlace y recepción. No obstante, las revistas y sitios electrónicos de espectáculos divulgaron, por ejemplo, que el cantante venezolano Ricardo Montaner fue el invitado especial y que Lopilato le pidió que cantara temas como Tan enamorada, Me vas a extrañar, Soy feliz y Cachita.

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Días antes de la boda, Montaner habría comentado que fue Bublé quien lo contactó. “Me llamó la atención que me contrataran, aunque de ninguna manera podría cobrar por esta presentación. Él me llamó y me dijo que a su mujer le gustaban mis canciones. Ante un gesto así de un colega no se puede establecer un precio”.

La fiesta, valorada en unos 500 mil dólares, tuvo lugar en la Villa María, ubicada en Cañuelas, a unos 80 kilómetros de Buenos Aires, que cuenta con 625 hectáreas arboladas y un casco histórico que se reinauguró hace cuatro años. Antes de la recepción, un pastor evangélico los casó.

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La actriz y cantante eligió vestir de un blanco radiante de corte princesa, de la diseñadora Sylvie Burstein. Llevó el cabello recogido hacia arriba y un maquillaje natural. Su ahora esposo vistió un esmoquin de Gucci. Ambos llegaron hasta el salón, donde una decena de medios y muchos curiosos se acercaron. No dieron declaraciones, pero se los vio muy felices.

Para el próximo 31 de mayo Lopilato y Bublé han programado casarse nuevamente, pero en Canadá. Ellos se comprometieron en enero pasado.

Lopilato, de 23 años, y Bublé, de 35, se conocieron a mediados del 2008, cuando la artista acudió a un recital que el cantante ofreció en el Teatro Gran Rex de Buenos Aires.

Los nuevos esposos han revelado que vivirán “un poco acá y allá”. En Argentina construyen una casa en Nordelta y en Los Ángeles (EE.UU.) pasarán sus días en la casa que ya tiene él, cuya fortuna (reveló la revista Forbes en el 2008) asciende a unos 33 millones de dólares.