Todos en algún momento hemos llevado un té a nuestra boca. El té es el resultado de procesar las hojas de una planta llamada camelia sinensis.

Los llamados té de hierbas realmente no son té, sino infusiones de hierbas, aclara el doctor Leonardo López Guzmán, experto en medicina natural y homeopatía. 

“Algunas marcas agregan extractos de hierbas, pétalos de flores, especias, aceites esenciales o  frutas al camelia sinensis, pero tenemos que acostumbrarnos a leer las etiquetas para realmente saber lo que ingerimos”, advierte el especialista.

Existen tres variedades básicas de té: el chino, el té hindú y el híbrido, que es una combinación entre ambos.

Publicidad

De acuerdo al método de procesamiento, se presentan diferentes tipos de té.  Los principales son el blanco, verde, negro y oolong o azul.

En nuestro país también hay el té chai (té negro mezclado con especias).

TÉ BLANCO:
Según López, no se permite oxidar, es decir no se permite la acción del oxígeno sobre este, pues es sometido al fuego o al vapor después de un determinado tiempo de secado, no se permite enrollar sus hojas, lastimarlas o partirlas de forma alguna, tiene una manifestación algo plateada en ciertas áreas.

Las propiedades del té blanco son infinitas, se lo considera también el secreto de la eterna juventud por los efectos que causa en nuestro organismo desde el interior, y que en unos meses son visibles en el exterior, piel, cabello, uñas y energía vital.

Ayuda a la digestión y no te estimulará a estar despierta, aunque lo bebas tarde en la noche. Tiene antioxidantes.

Regula la presión sanguínea, inhibe la formación de placas en nuestras arterias, previene el infarto, y junto con el té verde neutraliza los radicales libres que causan la oxidación y el envejecimiento de nuestras células, manteniéndonos así jóvenes por dentro y por fuera, sin olvidar lo más importante.

Publicidad

Estudios recientes han demostrado su poder anticancerígeno, por lo que forma parte de la dieta en proyectos para la prevención y tratamiento de esta enfermedad. Es muy importante que sea realmente 100% puro, las llamadas agujas de plata, sin impurezas. Se consideraba la bebida de los emperadores.

TÉ VERDE:
Es el más popular. Sufre un proceso menor y más natural que el negro, por lo que conserva mucha más cantidad de antioxidantes y su sabor es mucho más suave que el té negro o el rojo, sin embargo el que tiene el sabor más fino y suave por excelencia es el blanco.

López explica que el té verde es el de mayor interés nutricional para nosotros, debido a su menor cantidad de taninos y a su mayor capacidad antioxidante.  “Como sabemos, los antioxidantes combaten el envejecimiento prematuro y protegen a nuestro cuerpo de la contaminación ambiental y química. El consumo de té verde es una opción de primer orden para reemplazar al café”, menciona.

Útil en los procesos de adelgazamiento. Las cualidades del té verde descansan en su riqueza de catequinas y polifenoles, particularmente el gallate epigallocatequina  EGCG, esta sustancia inhibe el crecimiento de células cancerígenas sin afectar el tejido sano. Disminuye el nivel de colesterol malo e inhibe la formación de coágulos.

Como antioxidante es dos veces más potente que el resveratrol.

Si eres una de aquellas personas que necesitan una bebida estimulante para iniciar el día, la respuesta es el té verde.

Tiene un ‘cuerpo’ inconfundible,  uno siente realmente que está saboreando la esencia de la planta, pero si después de infusionarlo se deja demasiado tiempo sumergido en el agua puede afectar a su sabor, resultando un poco amargo.

Lamentablemente con la oxidación desaparece una gran parte de los taninos, casi toda la vitamina C y  los polifenoles, inicialmente existentes en las hojas, perdiéndose gran parte de sus cualidades medicinales.

TÉ AZUL U  OOLONG:
La palabra oolong significa ‘dragón negro’. En la fabricación del té azul se combina las formas utilizadas en los tipos anteriores, deteniéndose el proceso de oxidación cuando este se halla aproximadamente a la mitad.

Ello da como resultado un té más suave que el negro, pero más fuerte que el verde.

 TÉ ROJO:
Actualmente el té rojo se encuentra en su mejor momento, ya que su consumo ha aumentado enormemente debido a su cualidad de combustión de las grasas superfluas, lo que le ha llevado a ser llamado comúnmente ‘devoragrasas’, nombre sobradamente merecido, pues infinidad de estudios científicos corroboran su enorme poder adelgazante.

Lo más importante de esta cualidad es que evita posibles enfermedades relacionadas con la aterosclerosis, obesidad, diabetes, infartos, colesterol alto, enfermedades cardiovasculares en general, ya que el exceso de grasa corporal en el organismo solo puede perjudicar nuestra salud. También esta bebida tiene propiedades desintoxicantes que nos ayudan a mantenernos sanos, ya que la prevención es la mejor manera de mantenernos sanos.

TÉ NEGRO:
La fabricación del té negro sigue un proceso diferente. Tras ser recolectadas, las hojas permanecen al sol entre 18 y 24 horas. Luego se doblan y enrollan a fin de romper las paredes celulares y acelerar la oxidación. Su color es mucho más oscuro, generando una infusión también de tono más denso, con posibles tonos rojizos y con un agradable y característico aroma a tierra.

El sabor del té negro es mucho más acentuado. Si quieres un estímulo instantáneo pruébalo porque la L-tianina, un aminoácido presente en esta planta no solo que contribuye a reducir el estrés, sino que te pone alerta. Según algunos estudios, este té previene el cáncer de piel.