REUTERS-AFP
RÍO DE JANEIRO, Brasil.- Vehículos blindados avanzaban por calles llenas de humo en Río de Janeiro ayer, mientras la Policía combatía a bandas de narcotraficantes en las favelas por quinto día consecutivo en la ciudad donde se realizarán los Juegos Olímpicos del 2016.

En la mañana de ayer, 200 efectivos, helicópteros y 10 vehículos blindados de combate equipados con ametralladoras ingresaron en la favela Vila Cruzeiro, en un operativo sin precedentes contra los narcos, a los cuales se atribuye la ola de violencia vivida en la ciudad desde el domingo. El operativo de ayer dejó siete muertos y elevó a 30 la cifra de fallecidos luego de cinco días.

Publicidad

La Policía cercó la favela de Vila Cruzeiro, considerada bastión de una banda que se cree que habría ordenado los ataques. Por primera vez desde que las autoridades iniciaron en el 2007 los operativos contra el crimen organizado en las favelas, vehículos militares de gran porte son utilizados contra los delincuentes.

La violencia comenzó el domingo cuando presuntos miembros de bandas de narcotraficantes atacaron a estaciones de Policía y quemaron vehículos. Las autoridades atribuyeron los asaltos a órdenes de narcotraficantes encarcelados y enfadados ante esfuerzos por parte de la Policía para tomar el control de sus reductos en más de una docena de favelas.

Publicidad

Una de las víctimas fue una adolescente de 14 años alcanzada por una bala que entró en su hogar.

Decenas de traficantes armados se daban a la fuga ayer por las colinas de Vila Cruzeiro, en procura de refugio. Imágenes aéreas en la TV mostraban caminos de tierras flanqueados de espesos matorrales y antenas de transmisión eléctrica por los cuales decenas de narcotraficantes armados de fusiles y mochilas transitaban corriendo en grupos, mientras otros subían la colina en carros y motos en un intento desesperado por huir.

Río de Janeiro es una de las ciudades donde se jugará el Mundial de Fútbol 2014, mientras que en octubre se adjudicó la organización de los Juegos Olímpicos 2016. Sin embargo, la ciudad tiene una historia de violencia y pobreza que contradice su imagen de playas resplandecientes y mujeres hermosas. El año pasado, narcotraficantes derribaron a tiros un helicóptero de la Policía.