Esta semana se inició la cosecha de soya en Quevedo, Babahoyo y Ventanas, que según Víctor Haón, presidente de la Asociación de Productores de Ciclo Corto (Aprocico) será muy parecida a la del año anterior que fue de 70.000 toneladas.

“El déficit del país en soya es de 400.000 toneladas, y producimos más o menos 70.000 toneladas de granos, si se le saca el 18% que es aceite quedarían 48.000 toneladas de torta de soya (residuo para la elaboración de balanceados), para cubrir las necesidades de la industria”, explica el productor.

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En su concepto, el precio de 25,50 dólares es atractivo para los agricultores ya que está por arriba de los precios internacionales. “El problema –argumenta Haón– es que tenemos un costo de producción muy alto, de más o menos $ 910 por hectárea, debido principalmente a la falta de transferencia de tecnología y de semillas de calidad y productivas que impide tener pecios competitivos con mayores rendimientos, mientras otros países sacan 3 toneladas, nosotros logramos 1,7”, acotó.

Wilson Hidalgo, gerente de la Asociación Ecuatoriana de Fabricantes de Alimentos Balanceados para Animales, indicó que la cantidad de soya que se produce en el país solo abastece un mes de la industria ya que ellos necesitan 48.000 toneladas métricas mensuales, por lo que se tiene que importar todos los meses.

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Dijo que están listos para absorber la cosecha que se avecina puesto que el Ministerio de Agricultura no les da los permisos de importación si no compran toda la producción de maíz y soya que sale del país.

Recalcó que el actual precio de la oleaginosa es alto con relación al internacional que está en alrededor de 20 dólares, por lo que ellos subsidian el resto.