Jorge Martillo Monserrate
.- Como todo niño, Jorge Jaén empezó a dibujar en su escuela. Ahora, a sus 49 años, el guayaquileño es un pintor interesado por personajes y escenas marginales. Comenzó trabajando como publicista de exteriores. A los 24 años formó parte de un taller de pintura que dirigía el artista Manuel Ugarte. Luego integró el taller de artes gráficas Galo Galecio, de la Casa de la Cultura. En el 2004 realizó su primera muestra individual, Expresionismo Criollo, en la que ya aparecían sus seres deformes y personajes populares moviéndose por los escenarios marginales de Guayaquil. Por su lenguaje crudo y frontal, ciertas obras y muestras de su autoría han sido censuradas y despertado la polémica. Lo encontramos rodeado de sus cuadros de Platos a la carta, a los que les da los últimos retoques. Es una muestra de 25 cuadros de varios formatos que exhibe desde hoy en el bar Mil Amores, ubicado en el barrio de tolerancia (la 18 y Brasil).

¿Por qué la recurrencia a lo marginal?
La plena es que es mi mundo. Yo nací en los suburbios de Guayaquil, rodeado de estos personajes, entre mendigos, drogadictos y putas. Entonces voy enriqueciendo mi trabajo y va naciendo todo esto.

Al caminar por Guayaquil nocturno te encuentras con paisajes increíbles que todo el mundo los ve pero en realidad se hacen los locos y no quieren hablar del tema, porque es la realidad que los políticos han creado.

¿Por qué te interesa pintar a estos personajes y paisajes?
Porque creo que es una manera de llegar a los ministerios o a la Presidencia de la República para que tomen conciencia de esta realidad social.

Asegura que a partir del 2007 empezó fuertemente a focalizar en su obra lo erótico. Esa propuesta toma fuerza en el 2008, en la muestra Chino-mono-longo -junto al quiteño Wilson Paccha y Jorge Chang- pero esta exposición fue censurada en la galería de la Universidad Católica y la trasladaron a la galería DPM, donde se llamó Pequeñas anécdotas de la censura. Después fue seleccionado para la 10ª Bienal Internacional de Cuenca, donde participó con la propuesta Guayas Erótica, que consistió en intervenir un bar. Pintó escenas de sexo en las paredes, piso y techo. El sitio estuvo abierto cerca de tres meses y ahí, además, presentó conciertos de rock, recitales poéticos y hasta ofrecía el trago de la casa: guayusa con puntas.

¿Qué buscas con lo erótico?
Todo el mundo tiene lo erótico dentro, sino que no lo explota. Hasta llego a comparar la política ecuatoriana con un gran cabaré, porque en eso se ha convertido todo esto, porque siempre han gobernado con la mentira.

¿Por qué exhibir en la 18?
Para mí es uno de los lugares más emblemáticos de la ciudad y creo que no encontré otra galería en Guayaquil, porque ninguna de las galerías ni los museos cumplían los requisitos que tiene este lugar: santo para las putas o maldito para la gente más formal, digámoslo así.

Jorge Jaén, del 31 de agosto al 23 de septiembre, a través del Banco Central, impartirá un taller de pintura y serigrafía en la Penitenciaría de Guayaquil, que se clausurará con una muestra de los reclusos.