Patricia Villarruel
Madrid.- ¿Se ha vuelto la sociedad inmune frente a las imágenes que reflejan problemas sociales y que publica la prensa habitualmente? Es posible que sí. Propuestas como las de la fotógrafa ecuatoriana María Teresa Ponce van más allá de la rápida caducidad de la información que se deriva de los medios periodísticos.

Oleoducto, una serie fotográfica que integra la muestra Encubrimientos, que se exhibe en el Instituto Cervantes de Madrid, refleja esa necesidad de elegir otros escenarios desde los que opinar sobre realidades locales. Es, en su caso, la omnipresencia del oleoducto en el paisaje de tres países exportadores de petróleo (Ecuador, Argentina y Venezuela) el punto de partida para avivar el debate.

Un día, durante un paseo familiar por la costa, Diego Ponce, su padre, le comentó que ese tubo de acero responsable de la metamorfosis de innumerables territorios era el "símbolo del progreso" del país. "¿Qué progreso?", inquirió la artista con estudios de Arquitectura. Fue ese cuestionamiento el que en el 2006 motivó su travesía para retratar el trazado que sigue el oleoducto.

Una apuesta, según explica, para proponer una reflexión sobre el "uso cotidiano" que hacen de él los pobladores que viven a su vera (les sirve de acera o tendedero), la lucha de quienes denuncian su "impacto ambiental" y su relación con el paisaje como "algo conquistable y construible" y que permite el "enriquecimiento de determinados sectores".

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No hay en estas imágenes la típica estampa del pájaro muerto bañado en petróleo. Resulta innecesaria. La obra de Ponce, sostiene Alejandro Castellote, uno de los comisarios de la muestra, "se nutre en el fondo del espíritu didáctico que tuvo la pintura en los siglos pasados y que aspiraba a captar la atención de la gente mediante representaciones aparentemente documentales pero cargadas de ideología".

El trabajo de la también coordinadora del departamento de Fotografía de la Universidad San Francisco de Quito fue seleccionado para la exposición Encubrimientos después de que se examinaran portafolios de 40 autores latinoamericanos.

En las diez propuestas que superaron la criba confluyen, entre otros tópicos, "los contrastes entre la modernidad urbana y el costumbrismo rural, el desarraigo que provoca la emigración, el desequilibrio de las clases sociales, el surrealismo que emerge en la iconografía popular o los modelos de vida que aspiran a asemejarse a los referentes europeos o norteamericanos", apunta el comisario.

Hay quien puede pensar que esta muestra fue concebida como una invitación a "re-descubrir" la fotografía de América Latina. Nada más alejado de la realidad. Encubrimientos (antónimo de descubrimiento) pretende "evidenciar -anota Castellote- la parcialidad que supone extraer una lectura sobre la realidad de la región desde la mirada de un puñado de artistas". Y un detalle más: hay una realidad encubierta por los discursos y por las imágenes que el visitante intuye fugazmente tras detener su atención en un conjunto de obras "cuyo tono se deriva más de la sutileza que de la grandilocuencia teatral".

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Puntuales

La muestra Encubrimientos es una exposición itinerante que formó parte del Festival PhotoEspaña. Tras su paso por Madrid (la exhibición estará abierta hasta el 12 de septiembre) recalará en algunas de las sedes del Instituto Cervantes en todo el mundo.

Los artistas seleccionados son los argentinos Alejandro Lipszyc, Gerardo Repetto y Sebastián Friedman; los guatemaltecos Andrea Aragón y Andrés Asturias; la mexicana Arelí Vargas; la costarricense Cinthya Soto; Joâo Castilho y Cía de Foto, de Brasil; y María Teresa Ponce, de Ecuador.

Las tres instantáneas de gran formato de María Teresa Ponce que se pueden apreciar en la muestra están acompañadas de un video con testimonios de emigrantes ecuatorianos y sus familiares. La artista efectuó un proyecto similar en Queens (Nueva York), donde reside una colonia importante de compatriotas.