El Salón de Julio, que lleva 51 ediciones, ha procurado conservar la misión con la que se lo concibió desde su creación. Así lo afirma Pilar Estrada, jefa del Museo Municipal, entidad que convoca y acoge la muestra del certamen pictórico. Ella, quien ha realizado una maestría en Historia del Arte, con especialización en Gestión Cultural, sostiene que el concurso ha tratado de “estar a la vanguardia en lo que a pintura se refiere y como esta práctica es el arte más tradicional, ha sido con la que más se ha jugado”.

Para Estrada, el Salón “jamás ha perdido su centro, que es la pintura”. Agrega que como toda competencia artística, “ha tenido sus altos y bajos, pero desde el 2003, cuando se empezó a contar con jurados internacionales, el certamen recuperó ese concepto de buscar lo que está de avanzada en pintura en el momento”.

En este panorama artístico se inscribe la cuencana Mayra Silva, de 25 años, quien logró este año el primer lugar del concurso con su díptico Manuela sin gasofa, elaborado en tinta acuarela sobre cartulina. Esta técnica, cuenta ella, fue aprendida durante los últimos años con una profesora coreana, quien le indicó que “es la tinta tradicional que se usa en su país”.

Considera que el uso de esa técnica aportó a que su doble cuadro transmitiera sutileza y conmoción visual. La curadora brasileña Beatriz Lemos sostiene que ese espacio en blanco, que connota distancia entre Manuela Sáenz y su caballo en una de las pinturas de la triunfadora, demuestra un silencio impactante. “La fuerza velada no está en primer plano, tienes que entrar a la obra profundamente para poder entenderla”, refiere.

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El ensayista y curador argentino Rafael Cippolini, jurado de la presente edición del Salón, dice que este concurso –ante la búsqueda de lo que ocurre en el arte contemporáneo del país– se abre a parámetros de diversidad y heterogeneidad en las propuestas, por lo que con Lemos y la periodista y crítica de arte panameña Adrienne Samos se remitió a evaluar un panorama amplio de estilos, temáticas y técnicas.

Estrada afirma que el Salón de este año se asemeja a los anteriores en “esa búsqueda que tienen las obras por conmover a través de múltiples soportes, materiales o inquietudes”.

El crítico de arte Rodolfo Kronfle indica que otra similitud del presente certamen artístico y los de otros años es que “los trabajos premiados han incorporado reflexiones que tensan el statu quo del orden social y de la narrativa histórica. A su vez estas obras se han planteado como textos proclives a generar en el espectador lecturas críticas hacia el entorno”.

La obra de Silva, Manuela sin gasofa, evoca a una Manuela Sáenz agotada, caída, sin fuerzas, que ya no puede seguir la lucha y por eso la soga no está templada, “puede deberse a que Simón Bolívar ya no está con ella y por eso ya en el segundo cuadro ella no está y su caballo casi desapareciendo”.

Para sustentar el concepto de su trabajo, en los documentos que envió a concurso anexó parte del poema de Pablo Neruda, La insepulta de Paita.

Kronfle y la curadora y artista Larissa Marangoni, quien fue jurado de esta competencia en el 2007, coinciden en que no hay lineamientos definidos sobre la temática que ha predominado en los primeros lugares en los últimos cinco años.

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“Lo cotidiano, la memoria colectiva, lo subjetivo y el imaginario forman parte de la orientación artística actual”, agrega Marangoni. La directora del Salón de este año, la historiadora ecuatoriana Alexandra Kennedy, señala que “el Salón no tiene una línea determinada, hay reflexiones tan diferentes que eso vuelve rico al concurso, porque, por ejemplo, el primer lugar apela a la sensibilidad y también a la historia”.

En tanto, Lemos dice que “el segundo lugar (para Óscar Santillán con el montaje de una ventana de iglesia neogótica que usan las construcciones en Ecuador) tiene un fuerte contenido político que está relacionado con la colonización de América Latina; asimismo, el tercer premio (para Oswaldo Terreros por su obra elaborada en lana policromada) presenta una crítica a la demagogia política mezclada con humor”.

Kennedy exalta la extrema rigurosidad del Salón de este año, “en el que nadie se ha casado con algún artista u obra”.

Añade que lo destacable es que los tres jurados “vienen de prácticas contemporáneas distintas y por eso acordaron que solo entrarían a la exposición los trabajos en los cuales los tres coincidieran en su calidad”. El resultado fue que se admitieron solo ocho propuestas (las tres ganadoras y cinco obras más).

Kronfle apunta que “el certamen sobrevive a pesar de las taras que permanentemente arrastra o las restricciones que le son impuestas... pero ha habido muchos actores alentando su proyección al futuro, apelando al valor simbólico que representa su longevidad”. Considera que continúa por la participación de artistas de avanzada.

Apuntes
El Salón de Julio de este año recibió 132 propuestas, las cuales pueden verse en la página web www.museoguayaquil.com.

La muestra del certamen estará abierta hasta el 21 de agosto, de martes a sábado, de 09:00 a 17:30, en el Museo Municipal, situado en Sucre entre Pedro Carbo y Chile. La entrada es gratuita.

“El Salón de Julio es un espacio para que todos tengan la oportunidad de conocer, entender y participar”.
LARISSA MARANGONI

“Con tan solo cambiar un jurado cada año se tiene irremediablemente un Salón con distinto sabor”.
RODOLFO KRONFLE