Un grupo de fotógrafos presenta desde hoy la exposición Historias de la ciudad, en la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (Flacso), en Quito. La muestra busca exhibir diferentes ángulos de la capital, en siete diferentes visiones. El grupo se denomina La Imagen Cuenta. Los participantes de la muestra son Armando Salazar, María Inés Armesto, Martina León, Juan Antonio Serrano, Paula Parrini, Santiago Serrano y Francois Laso, quien lidera la agrupación.

¿Cuál es la idea del grupo de fotógrafos?
La idea del grupo surge como una necesidad. La fotografía es un oficio extremadamente solitario y muy duro. En otros países las posibilidades para que un fotógrafo pueda desarrollar su trabajo se dan con mayor facilidad; en nuestro medio es muy complejo. Sobrevivir solo con la fotografía es complicado.

¿Y este grupo les permite sobrevivir?
Sí. El grupo nace para no dejar de producir cosas y para sobrevivir. Hay pocos espacios en los que uno vive de la fotografía, entre ellos el fotoperiodismo, la fotografía publicitaria y la fotografía institucional. Este universo fotográfico produce un cierto tipo de imágenes y esas imágenes modelan una cierta manera de ver el mundo, pero hay millones de maneras de ver el mundo. Me pregunto: ¿y las otras visiones de ver el mundo, dónde están?

¿Cuáles son esas otras visiones?
Son esas visiones subjetivas que son tan importantes para nutrir la percepción y la comprensión del mundo. Y si no estás en posibilidades de lanzar un libro, esas visiones no existen, no se producen. Y eso hace que veamos el mundo de una manera limitada, restringida.

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¿Y dónde están esas fotografías?
Hay muchas fotos de grandes fotógrafos que están en los cajones. Cuando uno piensa en las fotos de los años sesenta, setenta, que son extraordinarios documentos de la historia de este país, se desilusiona porque esas fotos están olvidadas por la falta de oportunidad para darle otra mejor utilidad.

¿Y con el grupo de fotógrafos se puede cambiar algo de esto?
No creo, pero hacemos un intento. Ahora la fotografía como tal no está llamada a cambiar nada. La fotografía puede abrir nuestra percepción sobre el mundo. La política está llamada a cambiar las cosas.

Y entonces, ¿qué rol juega la fotografía?
La fotografía es percepción, es comprensión; la fotografía es necesaria, es fundamental, pero no está llamada a transformar la sociedad, eso sería una pretensión muy ambiciosa.

¿Y cuál es el rol en un grupo de fotógrafos como el de ustedes?
El grupo ofrece la posibilidad de que esas fotos puedan ser vistas, que se impriman libros, postales. Mientras más personas se unan, las cosas son más fáciles. El sentido de lo grupal, que habíamos perdido en los últimos 20 años de individualismo salvaje, se puede recuperar.

¿Qué características tiene el grupo de ustedes?
Hay heterogeneidad de miradas y de oficios para subsistir. Hay quienes están más vinculados al fotoperiodismo, como Santiago y Juan Antonio Serrano, quien está con una beca en España; al cine, como Armando Salazar y Paula Parrini; a la conservación (ecológica), como María Inés Armesto; Martina León viene de una formación de artes visuales.

¿Y de dónde viene Francois Laso?
De varios lados. Tengo una formación de fotógrafo más vinculado al periodismo y a la fotografía documental, pero sobrevivo también como camarógrafo y trabajando en fotografía institucional. Estudié Comunicación en la Universidad Central y luego Fotografía.

¿Y cómo se vinculó de lleno a la fotografía?
Comencé a fotografiar en 1999, como un ejercicio de estilo. Era un ritual que sucede una vez al año y que permite fotografiar de una manera sencilla, fácil. Fotografiaba año tras año. Luego me di cuenta de que no había un trabajo que articulara el fenómeno religioso de la procesión de Jesús del Gran Poder y empecé a imaginar la posibilidad de hacer un ensayo fotográfico sobre la procesión. A partir del quinto año miré la posibilidad de hacer una publicación de la procesión, por la cantidad de fotografías. Desde allí fue una pelea para lograr conseguir auspicios, hacer un préstamo para financiar su impresión, préstamo que todavía sigo pagándolo.

“El colectivo nace para no dejar de producir cosas y para sobrevivir. Hay pocos espacios en los que uno vive de la fotografía”.
FRANCOIS LASO