El dolor y la indignación juntó a más de cien personas, ayer en la Tribuna de los Shyris (norte), para protestar contra la ola delictiva que afecta a la ciudad y exigir una reforma legal  que beneficie  al ciudadano común.

La convocatoria la realizó el autodenominado grupo Los Supervivientes de la Delincuencia, quienes se empezaron a reunir por hechos violentos que marcaron sus vidas.

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Una de las organizadoras, Patricia Luna Gaibor, impulsó esta segunda cita (la primera fue en noviembre pasado), como acto de protesta por la muerte de su madre, Marina Gaibor, de 87 años, en manos de cuatro delincuentes que alquilaban su casa, en diciembre del 2008.

Fernando Carrera, de 18 años, mientras escribía el nombre de su hermano  Diego en una enorme sábana en la que constaban las víctimas de la delincuencia, exigió a las autoridades  que trabajen por construir un sistema que castigue a los criminales y no que la premie con rebajas de penas injustas.

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Diego Carrera falleció a los 16 años en el sector de Guamaní, al sur de Quito, hace un año, luego de que un par de delincuentes lo apuñalara en el estómago por robarle un celular y unos cuantos dólares.

Unas 40 personas integran este conglomerado que, incluso, ha presentado a la Comisión de Justicia de la Asamblea propuestas puntuales para los códigos penales.

En el manifiesto leído en el plantón se propuso la penalización de todo tipo de delitos, sin límite de cuantía; que no exista rebaja de penas para asesinos, violadores o reincidentes; que las puertas del país no se abran indiscriminadamente para ciudadanos de los cuales no se sabe sus antecedentes.