Mercedes Sosa, la llamada Voz de Latinoamérica, que sobrevivió la censura de la dictadura argentina y siguió cantando con éxito hasta sus últimos días, falleció ayer en Buenos Aires, luego de dos semanas de estar hospitalizada debido a una falla cardiorrespiratoria, manifestaron sus familiares. Tenía 74 años.
La intérprete de clásicos como Gracias a la vida y Si se calla el cantor murió cuando su carrera pasaba por un buen momento: su más reciente álbum, Cantora 1, disfrutaba de grandes ventas y había sido postulado a tres premios Latin Grammy, que se entregarán el 5 de noviembre en Las Vegas.
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Con una trayectoria de casi medio siglo, Sosa dedicó 40 álbumes al cancionero popular latinoamericano, con otros éxitos que incluyen ¿Será posible el sur?, Amigos míos y Misa criolla. El estado de salud de la cantante se había deteriorado en forma aguda en los últimos tres días. Por su garganta privilegiada y sus letras sin fronteras, se la conocía como La Voz de Latinoamérica, pero ella prefería que le dijesen La Negra, como la llamaban con cariño sus fieles admiradores.
Nacida en la norteña San Miguel de Tucumán el 9 de julio de 1935, en un hogar humilde, desde niña empezó a sentir apego por las expresiones artísticas populares, y recién salida de la adolescencia le gustaba bailar y enseñaba danzas folclóricas.
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Empujada por el entusiasmo de un grupo de amigas, en octubre de 1950, cuando tenía 15 años, se animó a participar en un certamen organizado por una radio de Tucumán, a la que fue escudada tras el seudónimo de Gladys Osorio, según dice su sitio oficial.
Allí afloró su calidad como cantante, ya que triunfó en un concurso cuyo premio era un contrato por dos meses de actuación en la emisora. “Yo no elegí cantar para la gente”, dijo Sosa en una reciente entrevista en la televisión argentina. “La vida me eligió a mí para cantar, y bueno...”.
La intérprete de la obra cumbre Gracias a la vida recorrió su carrera marcando a fuego lo que en los años sesenta se conoció como el nuevo cancionero latinoamericano y que tenía como impronta fundamental el compromiso social. En tal sentido, marcó un sendero que fue seguido por Silvio Rodríguez, Pablo Milanés y Víctor Jara, entre muchos otros.
En 1965 se hizo notar con Romance de la muerte de Juan Lavalle, de Ernesto Sábato y Eduardo Falú, y un año después dio a conocer Yo no canto por cantar. A partir de entonces enhebró una serie de éxitos como Misa criolla, ¿Será posible el sur?, Amigos míos, El grito de la tierra, Canción con todos, Cuando tenga la tierra y La Navidad de Juanito Laguna, entre muchos otros.
Consolidada en el podio del canto, en 1983 se conoció Mercedes Sosa, un disco en el que registró varios temas que llegarían a ser algunos de sus grandes éxitos: Un son para Portinari y María María, además de Inconsciente colectivo, de Charly García; La maza y Unicornio, de Silvio Rodríguez; Corazón maldito, de Violeta Parra; y Me voy pal mollar, junto con Margarita Palacios.
También participó de varias películas. Durante su carrera paseó su voz por los principales escenarios del mundo. Cantó en Estados Unidos, primero en el Lisneer Auditorium de Washington, luego en el Parque Central de Nueva York, más tarde en el Teatro Auditorium Lakeview de Chicago. Además viajó por Europa, Australia, Canadá y América Latina.
Hizo presentaciones con algunos de los más destacados músicos latinoamericanos: Pablo Milanés, Charly García, Fito Páez, León Gieco, Víctor Heredia, Nito Mestre, Piero, Mariano Mores, entre otros.
En 1972, cuando su arte sufría la constante censura impuesta por el gobierno militar, lanzó Hasta la victoria, un disco con canciones cargadas de contenido social y político.
En agosto de 1976, cuando los militares ya habían dado otra vez un golpe de Estado, publicó el álbum Mercedes Sosa, con temas de los chilenos Víctor Jara y Pablo Neruda, la peruana Alicia Maguiña y el cubano Ignacio Villa.
La cantante era blanco de la censura en Argentina por parte de los gobiernos militares de turno, porque simpatizaba con el comunismo y apoyaba a los partidos de izquierda. En 1979, en plena dictadura militar, fue detenida sobre el escenario durante un concierto en la ciudad de La Plata. El público asistente también fue arrestado.
Días después inició un exilio en París y Madrid, hasta que en 1982 regresó a la Argentina cuando agonizaba la última dictadura militar, a la cual organismos de derechos humanos le atribuyen la muerte o desaparición de unos 30.000 disidentes. Datos oficiales aseguran que fueron 13.000.
Lejos de esas épocas turbulentas, La Negra atravesaba en estos días uno de sus mejores momentos: Cantora 1 fue postulado a los Latin Grammy al álbum del año, mejor álbum de folclore y mejor diseño de empaque. En este CD doble, Sosa interpretó clásicos del folclore latinoamericano con figuras como Shakira, Fito Páez, Gustavo Cerati, Julieta Venegas, Joan Manuel Serrat, Joaquín Sabina, Lila Downs y Calle 13.
La Negra anunció a mediados de septiembre la suspensión de una actuación en Buenos Aires para presentar Cantora 1, debido a que padecía de un fuerte resfrío. No fue la primera vez que su estado de salud la alejaba de los escenarios: en el 2003 sufrió un problema cardiaco que la obligó a retirarse por un tiempo.
Opiniones
“Fue la voz femenina más hermosa de Latinoamérica, con una capacidad interpretativa de otro mundo. Ha sido mi maestra. Para mí es un luto a nivel humano y musical”.
BEATRIZ GIL
“Conocí tu alma y la hice mía cantando tus canciones... Igual no te vas del todo... te quedas para siempre. Esa es la magia de la música”.
JUANES
“Hay grandes cantores que simbolizan un género, pero ella está asociada a la tierra. Su voz fue un instrumento de servicio, de entrega, de belleza”.
MARGARITA LASO
“Fue una cantante incomparable. Trascendió todos los idiomas. Cantó mucho en Europa y Asia, y llegó a todos los públicos”.
MARIEL CÓRDOBA