En lo que se tarda Joshua Sidis en preparar un macchiato con la máquina de espresso Marzocco, en el Café Southside, en Brooklyn, cualquier empleado de un Starbucks habría servido dos capuchinos, un moka helado y un americano. Pero en el Southside no hay prisa, y ése es sólo uno de los elementos que diferencian de los demás.
















