En todo caso “serán necesarias varias décadas antes de que el agujero desaparezca”, explicó el experto de la OMM, Geir Braathen. “Calculamos que para el 2075”.

El debilitamiento de la  capa de ozono (una zona de la estratosfera terrestre que protege a los seres vivos de los nocivos rayos ultravioletas del sol) fue identificado por científicos que observaron la formación de un agujero sobre el Polo Sur, provocado por temperaturas anormalmente frías en grandes altitudes causadas por gases clorofluorocarbonados (CFC), utilizados en la refrigeración y en la climatización.

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La movilización internacional contra este problema motivó en 1987 la firma de un acuerdo en Montreal para eliminar progresivamente el uso de estas sustancias nocivas.

“La situación seguirá siendo grave, antes de que el agujero no comience a desaparecer, a condición de que se respete el protocolo de Montreal”, estimó esta semana la OMM.

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En 2007 se firmó un nuevo acuerdo por parte de 190 países para detener, a partir del 2030 en los países desarrollados y de 2040 en el resto, el uso de una segunda generación de gases refrigerantes menos nocivos, los hidroclorofluorcarbonados.

A pesar de estas decisiones, los resultados no se podrán notar rápidamente por el lento proceso de descomposición de estos gases en la estratosfera (entre 14 y 20 kilómetros de la Tierra).

“La concentración de estos gases en la estratosfera disminuye a un ritmo del 1% anual”, aseguró el líder de la OMM.