Estrés y enfermedades infectocontagiosas serían las consecuencias negativas al tener varias parejas, dicen médicos ecuatorianos. Un estudio indica que los hombres con varias mujeres viven el 12% más, pero hay médicos que aclaran que también es un riesgo porque sus obligaciones son mayores.

Ser recibido por más de una esposa con abrazos, besos y muestras de cariño es un sueño que quizás algunos hombres han tenido. Esta ilusión, que es una práctica real en algunos países musulmanes, podría alargar la vida de los varones en el 12%, señala un estudio británico que analizó las posibles causas de la longevidad en los polígamos, publica la revista online New Scientist.

La investigación presentada por Virpi Lummaa y Andy Russell, de la Universidad de Sheffield (Reino Unido), compara con datos de la Organización Mundial de la Salud a varones de más de 60 años de 189 estados entre los que aceptan, en algún grado, que el hombre tenga más de una mujer y en los que la sociedad avala solo las relaciones monogámicas.

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Lummaa y Russel consideran que la longevidad se da cuando los hombres pueden ser fértiles, incluso como octogenarios. Examinaron también registros eclesiásticos de 25 mil finlandeses de los siglos XVIII y XIX, cuando había menos migración, no existían los anticonceptivos y la monogamia era aplicada a rajatabla por la Iglesia luterana.

Las investigadoras concluyen que el tener varias esposas y muchos hijos “alarga más la vida porque al quedar viudos de una esposa, tienen otras mujeres que los cuiden”. También mencionan causas como la atención que le dan a su salud, pues “quieren vivir más para cuidar a los hijos pequeños”.

Chris Wilson, antropólogo de la Universidad Cornell, piensa que esta hipótesis es razonable y cita como ejemplo a Mohammed Bello Abubakar (84 años), un nigeriano que se casó con 86 mujeres, con las que ha tenido al menos 170 hijos. Una de sus esposas, Ganiat, asegura que “cuando te casas con un hombre de 86 esposas, sabes que él conoce cómo cuidarlas”.

La investigación fue presentada la semana pasada en la Sociedad Internacional para la reunión anual de la Ecología Conductual en Nueva York, Estados Unidos.

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También hay riesgos
Médicos ecuatorianos recomiendan no tomar a la ligera el estudio y plantear alternativas para mejorar la calidad de vida dentro de los parámetros legales y sociales establecidos (monogamia).

El sedentarismo (falta de actividad física), la mala alimentación, como las comidas ricas en grasas saturadas y alcohol; y los problemas cardiacos ocultos podrían generar infartos y hasta la muerte súbita al momento de la actividad sexual con varias parejas,  explica el cardiólogo Roberto Lecaro.

“Un hombre que se preocupa por su salud no va a tener ningún problema si quiere conquistar a otra mujer porque la actividad sexual es uno de los mejores ejercicios, ya que libera el óxido nítrico de las arterias cardiacas (no hay taponamiento)”, agrega Lecaro.

Indica que el acto sexual disminuye el colesterol malo y aumenta el bueno, baja la presión, quema calorías, entre otros beneficios. Pero el tener al menos dos parejas es como subir seis pisos a carrera y la presión se acelera, comenta.

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El doctor Clay Arizala, especialista en terapia intensiva, menciona que la poligamia puede incrementar el contagio de enfermedades sexuales infectocontagiosas como el VIH, papilomas, herpes, entre otras, aunque reconoce que la vida se puede prolongar por factores psicológicos y emocionales.

“Si el hombre se siente querido y deseado vivirá bien, pero si está preocupado por conseguir dinero para la manutención de cada hogar podría generar trastornos de estrés como depresión, ansiedad, que si no son corregidos a tiempo  le ocasionará o aumentará hipertensión arterial (presión elevada), gastritis, úlceras y enfermedades cardiovasculares”.

Los mismos inconvenientes que se tiene en una sociedad monogámica se pueden tener en la poligámica. Incluso “se aumenta la tensión para el hombre que tiene que estar pendiente de tener contentas a todas las familias, tratarlas por igual, complacerlas y darles ejemplo a los hijos”, argumenta el psicólogo Johnny Castro.