Aura Santa Cruz no hallaba consuelo ayer por la muerte de su hijo, Andrés Rivadeneira. “Por qué tenía que morir así”, lloraba al salir del Instituto de Medicina Legal de Pichincha, donde reconoció el cuerpo carbonizado por unos calces que ella, quien es odontóloga, le había hecho recientemente.

El joven se había graduado de diseñador gráfico en la Universidad de Israel, iba a cumplir 26 años y  el 23 de agosto próximo tenía planeado casarse con su novia,  María Belén Tapia.

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“Es terrible lo que está allá adentro. Es como si se hubiera quemado un árbol, todos están convertidos en carbón”, indicó Marco Narváez, primo de Andrés, refiriéndose a los cadáveres de los trece jóvenes que junto a su familiar, murieron carbonizados en el Festival de Música Gótica que se celebraba en la discoteca Factory de Quito, la tarde del sábado pasado.

Andrés tocaba el bajo en el grupo Zelestia, el cual perdió a otros cuatro de sus siete integrantes: Pablo Bernal, el guitarrista; su esposa y asistente del grupo, Claudia Novoa, de 24 años y graduada de la Escuela Politécnica en Ingeniería de Telecomunicaciones; Mauricio Machado, de 41 años. el vocalista del grupo; y César Corral, quien era el tecladista.

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También murió Paul Calderón, de 22 años. El hermano de este, Daniel, quien era guitarrista, logró salvarse junto al baterista, Andrés Cárdenas.
Según Rodrigo Pólit, mánager del grupo, cuando inició el siniestro, los jóvenes estaban en los camerinos del establecimiento alistándose para su presentación en el escenario.

“Se estaba presentando el tercer grupo del Festival, Vendimia. Ellos estaban haciendo una presentación que también era con teatro y comenzaron a prender pirotecnia, de esos volcanes que lanzan fuegos de colores. Todo estaba tranquilo hasta cuando en la última canción, no nos percatamos que el techo estaba cubierto por esponja y comenzó a prenderse una llama pequeña, algunos logramos salir con calma, pero luego la esponja comenzó a quemarse en cuestión de segundos y todo empezó a caer”, contó uno de los asistentes, que no quiso revelar su nombre.

Evelyn Jiménez, de 22 años, la vocalista de la banda Empiríca, que abrió el programa a la 13:30 (aunque debía comenzar a las 11:00) dijo que el ambiente que ya era oscuro se volvió negro por el humo espeso. “El calor era insoportable y todos gritaban pidiendo ayuda”, señalo la joven, quien agregó que la puerta de emergencia estaba con candado, al parecer para que no ingresen los que no pagaron los  $ 10 de la entrada.

“El concierto se llamaba Ultratumba y a las bandas destacadas nos daban de premio un plástico impreso con un ataúd. Nada podía ser más real, parecía que todo estaba anunciado”, comentó Evelyn, quien pidió al  Municipio de Quito controlar a que este tipo de espectáculos para evitar nuevas tragedias.

Siniestro

Video
En la página web del diario español El País (www.elpais.com) hay un enlace a un video del interior de la discoteca Factory, grabado luego del incendio y en el que se observan los daños   del local.

Repercusión
Diarios de América y Europa, además de agencias internacionales de noticias, dieron un gran despliegue a la tragedia ocurrida en Quito, con fotos y testimonios de los sobrevivientes.

Solidaridad
“Desde Buenos Aires, los familiares, sobrevivientes y amigos de las víctimas de Cromañón (discoteca que se incendió el 30 de diciembre del 2004 y dejó 200 muertos) enviamos un fraternal y solidario abrazo a las víctimas y sus familias”, dice una comunicación enviada a Quito por los familiares de los fallecidos en Argentina.

Investigación
En la misiva piden a las autoridades el máximo rigor en la investigación.

Textuales
SOBREVIVIENTES

Giovanni Vargas
JOVEN DE 21 AÑOS

“No pudimos salvar a nadie porque todo era vapor y un humo espeso, hacía mucho calor. Yo pude salvarme por la parte de los baños”.

Evelin Jiménez
INTEGRANTE DE UNA BANDA

“Era un horno humano. Fue la peor pesadilla que viví. El Municipio debe ayudar a controlar este tipo de espectáculos”.