La actriz norteamericana Raquel Welch, de 67 años, que será homenajeada esta noche en España en el festival de cine de la Mostra de Valencia, reconoció hoy que mantenerse bella y en forma física le cuesta "muchísimo trabajo" y que tiene que pasar bastante tiempo en el gimnasio.
La mítica estrella de cine manifestó en una rueda de prensa su admiración por la Ciudad de las Artes y las Ciencias de Valencia, obra del arquitecto Santiago Calatrava, también ponderó la belleza del casco antiguo de la ciudad, y comentó con humor que le había gustado mucho el traje regional de fallera y la "paella".
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Tras unas primeras horas de estancia en Valencia, donde ha visitado diversos lugares, la diva del cine, nacida en Chicago (su nombre auténtico es Jo Raquel Tejada), en 1940, contó que cuando entró en los estudios de Hollywood "por mi aspecto exótico la gente no sabía que hacer conmigo, y me dieron papeles de mujer latina".
Sin embargo Welch, que ha protagonizado más de sesenta películas tanto en cine como televisión, señaló que se consideraba una actriz norteamericana, no latinoamericana, a pesar de que su padre era oriundo de Bolivia.
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La actriz recordó que su padre, Armando Tejada, llegó a los Estados Unidos a los 17 años "se casó con una norteamericana y en su casa ya nunca se habló español, por lo que mi cultura y educación ha sido netamente norteamericana", aseguró.
En relación a su condición de sex-symbol, Raquel Welch, dijo que "nunca te puedes escapar de la idea que tiene la gente sobre ti" y reconoció que nunca se ha encasillado en papeles concretos, ya que ha participado en películas muy distintas, como "100 rifles" o "Los Tres Mosqueteros", rodada en España, que le proporcionaron gran prestigio.
La actriz, que destacó muy niña por tener una belleza poco usual, señaló que fue una de las primeras norteamericanas que se puso un bikini con la bandera norteamericana, algo que estaba contra las leyes de entonces.
Primero, reina
A los 16 años conquistó ya media docena de títulos de belleza y ello le abrió las puertas del mundo de la televisión al ingresar en una cadena californiana como presentadora después de haber cursado estudios en la Escuela de Arte Dramático de San Diego.
Trabajó después en teatro y en 1963 el empresario cinematográfico Patrick Curtis le ofreció su primer papel en el cine en la película "Roustabout" para un año más tarde intervenir en "Una casa no es hogar".
Pero será la película "Un millón de años", rodada en 1966, la que le lanzó su carrera en el cine junto con "Viaje alucinante" que rodó también ese año.
Posteriormente seguirían películas como "Fathom", "Las reinas", "Dispara fuerte, más fuerte", "La jungla", "Cien rifles", "Bandolero", "La amada", "El animal", rodada en París en 1977, "Sheena, reina de la jungla", "El príncipe y el mendigo", "El oficio más viejo del mundo" y La balanza".