El número de espectadores en las grandes ligas europeas está en retroceso mientras en Alemania se ha superado una demanda histórica de entradas. Y no sólo por el record de transferencias millonarias.
Estadios repletos, emoción en las gradas, pasión por el deporte y cerveza… Los aficionados alemanes quedan impresionados cuando ven la Premier League. Sin embargo, algo ha cambiado en el país que inventó el fútbol. Aunque la liga inglesa siga siendo una de las mejores, se pierde poco a poco la legendaria cultura del deporte rey.
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Los grandes inversores se apoderan de muchos clubes. Las tribunas de a pie desaparecen y los clásicos visitantes de estas gradas son sustituidos por otros mejor vestidos. El alcohol está prohibido, a veces el ambiente decae, y desciende el número de espectadores. Pero en Inglaterra se han buscado otro modelo ejemplar. Nada menos que el “Guardian”, calificó la Bundesliga como una utopía para el aficionado inglés.
Los nuevos valores
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Mientras tanto, en esta utopía está sucediendo algo único. En Alemania, la fiebre del fútbol nunca fue tan alta. Dos semanas antes del comienzo de la temporada, los 18 clubes ya han vendido la cifra récord de 377.000 entradas superando la mejor marca de 2005.
Al mismo tiempo, la Bundesliga también ha batido el récord de transferencias de la temporada 2001/2002. Entonces, tras firmar un lucrativo contrato televisivo, los equipos alemanes invirtieron 153 millones de euros en nuevos fichajes. En la temporada actual, los clubes se gastaron 165 millones mucho antes de que termine el plazo para los nuevos fichajes.
El Bayern de Munich invirtió entre 60 y 70 millones con la compra de sus nuevas estrellas. El equipo muniqués nunca había gastado tanto dinero en la compra de un jugador (Frank Ribery - 25 millones). Y también otros como el Bremen (Carlos Alberto - 7,8 millones), Hannover (Mike Hanke - 4,5), Nuremberg (Angelos Charisteas - 2,1), o Stuttgart (Ciprian Marica - 7,0) han tirado la casa por la ventana batiendo récords.
La fiebre de los fichajes
El Bayern fue el que comenzó la carrera de los fichajes con la renovación tras la desastrosa temporada anterior. El Bremen, con los doce millones que cobró con el traspaso de Miroslav Klose a los muniqueses, se hizo con un nuevo dúo ofensivo: Boubacar Sanogo y Carlos Alberto. El Stuttgart, la revelación de la temporada pasada, necesitaba refuerzos para la Liga de Campeones, como también los necesita el Nuremberg para afrontar la UEFA, y el Wolfsburg con la renovación del equipo propuesta por Felix Magath.
Incluso sin haber conseguido sus propósitos el año pasado, en el Wolfsburg se nota la euforia futbolística. Los 10.000 abonos vendidos esta temporada, significan un nuevo récord para el equipo de Volkswagen. Por su parte, el Borussia vendió la increíble cifra de 50.000 abonos de temporada, el Schalke 44.000 y el Bayern 37.000. Incluso el Eintracht Frankfurt superó su marca sin haber invertido ni un euro en nuevos jugadores.
Con estas cifras, la Bundesliga va sin duda en camino de conseguir un récord de espectadores. La afluencia a los estadios no es en ningún país tan alta como en Alemania. Durante la pasada
temporada, la asistencia media en la Bundesliga fue de 39.957 personas, superando a la liga inglesa (32.000), la española (29.000) y la italiana (21.000).