Sus padres, hermanos e hijos también pueden ser beneficiarios directos de este programa educativo.

Cira Macías, coordinadora de la Fundación Ser Paz, manifiesta que es fundamental que la familia del joven se involucre en el proceso de paz para que los lazos de unión y confianza se fortalezcan.

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“Como el chico ya tiene antecedentes de mala conducta, los padres tienden a desconfiar cuando sus hijos están fuera de su control”, explica Macías, quien se encarga de dirigir el trabajo con la  familia del joven, orientándola para que haya una mejor comunicación para la solución de problemas.