<em>Todo el cuerpo es importante en el juego amoroso desde el cabello hasta la punta del pie siempre y cuando no se deje de lado el amor.</em>Una relación amorosa es el encuentro de dos personas únicas e irrepetibles con dos sexualidades distintas y complementarias donde todo lo que se haga y diga es muy importante, especialmente tratándose del deseo sexual y las formas de manifestarlo.Cada pareja conseguirá una mayor comunicación sexual cuanto más se esfuerce en armonizar sus particularidades (gustos, deseos o necesidades) no solo buscando las mejores posiciones o las caricias más adecuadas, sino preparándose para vivir la sexualidad.“Se debe involucrar las sensaciones, emociones, afectos y sentimientos, así se va a crear una atmósfera favorecedora para el encuentro donde prime el amor, la imaginación y la fantasía” dice Carmen Zea de Martínez, quien es educadora sexual, terapista familiar y vicepresidenta de la Sociedad Ecuatoriana de Sexología y Educación sexual capítulo Guayas.Algunas zonas del cuerpo contienen un mayor número de terminaciones nerviosas, mientras que otras no tanto. Lo cierto es que poseen una intencionalidad sexual que las hace muy gratificantes. Los sexólogos norteamericanos Masters y Johnson estudiaron acerca de la respuesta sexual. Ambos descubrieron que el orgasmo es el mismo venga de donde venga, ya que nace en la zona sacra de la médula espinal, rasgo que comparten los seres humanos. Para Zea, por ejemplo, el orgasmo femenino, en realidad, se logra primero con la excitación y con el roce del clítoris con el órgano sexual masculino durante la penetración o con el estímulo manual realizado por su pareja.Ella considera importante que cada persona primero reconozca cuáles son sus zonas erógenas que le producen placer, porque es bueno antes de conocer las de su pareja. Se ha comprobado que cada ser humano tiene muchas áreas no descubiertas por ellas mismas.Pero las zonas erógenas no funcionan solas, sino se complementa con un ambiente agradable donde la pareja pueda disfrutar al redescubrirse mediante las caricias.También es importante no llevar los problemas a la cama, sino saber si se va a dormir o a hacer el amor.Si bien existen muchas zonas erógenas hay dos claras que se pueden estimular para producir placer: la primaria y secundaria. La primera tiene que ver con el área genital (en el hombre el pene con su glande y en la mujer el clítoris. La segunda, la parte interna de los muslos, los glúteos en ambos sexos, los pezones en las mujeres.Asimismo hay que aprender que la sexualidad es parte de la salud del ser humano. Si la pareja está bien en esta actividad que deber ser placentera y satisfactoria, va a mantenerla para toda la vida como una necesidad.