Lunes 01 de enero del 2007 Cultura

Cultura, articuladora de la nación

QUITO | Javier Ponce para EL UNIVERSO

Hernán Crespo habla de la responsabilidad del nuevo gobierno

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QUITO.– Hernán Crespo Toral, creador del Museo del Banco Central.

El diplomático, ex funcionario del Banco Central y difusor   cultural habla de la labor que deberá realizar el Gobierno entrante en materia de cultura.

EL FUTURO GOBIERNO ha resuelto crear el Ministerio de Cultura  en un país que ha tenido políticas culturales explícitas y que las acciones en este campo discurren en un escenario atomizado. ¿Qué significa, por tanto, un paso de estas dimensiones?

La cultura debe ser el articulador de la nación, propone Hernán Crespo Toral, creador en la década del sesenta  del Museo del Banco Central del Ecuador (BCE), defensor histórico del patrimonio cultural, al frente durante cerca de diez años de la Dirección Regional para América Latina y el Caribe de la Organización de las Naciones Unidas para la Cultura (Unesco).

Sin duda, la labor de Crespo ha sido la de mayor consistencia en materia de políticas culturales. Su testimonio y su mirada sobre el pasado son oportunos cuando el nuevo gobierno busca caminar por una senda casi virgen.

Pregunta:  ¿Cuenta el nuevo Gobierno con antecedentes en materia de política cultural?
Respuesta: No han existido políticas culturales; en el pasado solo encontramos el afán de definir la cultura para saber qué hacer en ese campo, pero nos hemos quedado chapoteando, sin pisar tierra firme. En este momento tan crucial que vive el Ecuador, un concepto de cultura amplio y verdadero puede ser una guía muy importante para iluminar una trayectoria nueva.

P: ¿Es posible, en medio de tanta dispersión, encontrar la punta del ovillo?
R: Sería una maravilla poder articular todos los esfuerzos que existen; pero hay que recordar que cuando iniciamos nuestra acción con el patrimonio cultural existía una propuesta coherente previa, teníamos trazada una meta.
Lastimosamente hoy todo es precario, no hay una visión a largo plazo. Yo sí creo que hay que volver la vista atrás, no para enquistarse sino para evaluar el sentido, la dimensión de lo hecho.

P: A partir de esa reflexión, ¿cuáles podrían ser los ejes de este intento de políticas culturales?
R: Un primer elemento es el convencimiento de que los recursos que se utilicen en cultura constituyen una inversión. Yo había logrado convencer al Banco Central que era importante invertir en la cultura y en los bienes culturales, mucho más importante que tener congelada la reserva monetaria. Llegaron, no solo  a creer sino a pregonar esa importancia.

P: ¿Esa acción del Banco Central coincidía con proyectos similares en otros países de la región?
R: Sí. Han existido edades. La edad de oro en el rescate del patrimonio. Surgió para entonces un grupo de científicos dedicado a las tareas de investigar el patrimonio, las culturas prehispánicas.
Se trataba de poner en marcha una política a largo plazo en torno a la arqueología, al rescate del patrimonio frente a la presencia de extranjeros que tenían organizadas redes para el expolio, para llevarse la riqueza. Entramos a comprar, desde el Banco, un gran número de piezas.
La acción del BCE buscó detener ese proceso de fuga del patrimonio. Conseguimos hacerlo. Pero esa primera intervención no duró mucho tiempo, pues yo no estaba dispuesto a continuar invirtiendo en los huaqueros. Me interesaba sobre todo formar científicos que hicieran las excavaciones. Ya existían, para entonces, formadores. El maestro Huerta Rendón; Olaf Holm, lúcido y maravilloso; Pancho Huerta, Presley Norton. Esta política se ha ido debilitando. Comienza a primar un sentido prosaico de la vida que considera que es una tontería hacer “gastos” en la cultura.

P: ¿Cuán significativa fue esa acción de contrabando con el patrimonio?
R: Habían salido piezas,  pero no cosas espectaculares. Paradójica o felizmente para aquella época no se habían realizado los descubrimientos fundamentales en arqueología. En todo caso había que dar un sustento teórico, filosófico y tener una praxis para poner en valor los objetos.
Me pasé un año “de catacumba”, en contacto diario con las piezas. Pensé que en este pequeño museo podíamos hacer algo realmente interesante, reflejar el mundo mediante la obra, por el momento, latinoamericana, con lo que íbamos picando los bordes de lo universal. La concepción del museo reunía diez mil años de historia desde la obsidiana hasta Picasso.

P: ¿Este momento, las políticas deben seguir centrándose en el patrimonio?
R: Está también la creación, el apoyo a la creación. Son gestiones paralelas. Hasta el momento ha estado abandonado el aspecto de la creación, nadie se ha ocupado de ella, a eso hay que volver.
Crear un Ministerio me parece positivo para abordar estos temas. Sin embargo, el Ministerio puede resultar una flor en la solapa del nuevo Presidente  si no se profundiza en los distintos ámbitos de la cultura. El Ministerio nada puede hacer si no existen  políticas culturales. El país necesita de la acción cultural en esta época de transición.

P: ¿De transición?
R: Vamos hacia una globalización sin valores, no hay un tamiz moral. Esta nación necesita filtrar todas las cosas. Estamos entrando en la globalización sin guardar nuestros valores.
Los archivos de las colecciones de los bienes culturales están dispersos, perdidos. Toda la labor hecha en Patrimonio Cultural que implicaba desde el levantamiento del bien cultural hasta las sugerencias para su restauración se han destruido, se destruye la memoria, y se lo hace ni siquiera como un acto consciente. Son los canallas  que llegan allá y no tienen idea de lo que están tratando.

Para formular las políticas es necesario un equipo que tenga diversas tendencias al interior, pero que tenga una coherencia de base. Una creación del país a través de las políticas culturales, una creación de la nación.

Siendo la primera vez que se va a ejercitar el Ministerio, debe haber al frente una persona fundamental. El Ministerio sería el que articule la nación, dada la desarticulación  existente.

PERFIL

FUNDADOR DE MUSEO
Arquitecto cuencano de 69 años, Hernán Crespo  fue director fundador del Museo del Banco Central del Ecuador, desde donde dirigió   investigaciones y restauraciones como la del complejo Ingapirca.

FUNCIÓN INTERNACIONAL
Fue nombrado por la Unesco para dirigir la Oficina Regional de Cultura para América Latina y el Caribe, con sede en La Habana. Luego, en la sede de la organización en París fue director principal del sector de Cultura y después director general adjunto para la Cultura.

PREMIO EUGENIO ESPEJO
En 1992, el Gobierno ecuatoriano le entregó el Premio Eugenio Espejo por la promoción de la cultura. Fue condecorado con la Orden Nacional Al Mérito en el grado de Comendador y de Honorato Vázquez en el grado de Gran Cruz.

RECONOCIMIENTOS
El Ministerio de Cultura de Colombia le concedió su máxima condecoración y el gobierno francés aquella de las Artes y las Letras en el Grado de Oficial.

OTROS CARGOS
Ha sido profesor universitario, conferencista internacional y ha prestado asesoría técnica en cultura y desarrollo en Chile, Perú, Guatemala, Somalia, República del Congo y Guinea Ecuatorial. En el 2004 recibió el doctorado Honoris Causa de la Universidad de Córdoba, Argentina.

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