Fue el pasado 26 de agosto que los arqueólogos descubrieron la tumba de una mujer tracia que data del siglo III a.C., en cuya cripta se encontraron también numerosas joyas funerarias y anillos de plata.  Entre las joyas de la colección se encuentran además un collar de oro de la época tracia y un carro de guerra romano con la diosa Nike.

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La tumba hallada es una de las 700 que existen, entre las que destacan las de Kazanlak y Sveshtari. La tumba de Kazanlak fue descubierta en 1944, y está fechada en el periodo helenístico, en 300 a.C.

Un equipo presidido por Daniela Agré, investigadora del Instituto de Arqueología de la Academia de Ciencias de Bulgaria, se acercó a la citada localidad donde dio con una colina que ya había sido horadada cruelmente.

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En el tajo practicado se perfilaron pequeñas figuras de cerámica, que los conocedores asocian inconfundiblemente con el culto a Dionisos, dios del vino y la vitalidad. Paso a paso fueron saliendo a la luz también adornos de oro.

La especialista dijo que en el lugar descansó una mujer perteneciente a la nobleza de los tracios, cuyo entierro data entre mediados y fines del s. III a. C. Evidentemente la mujer tenía funciones de sacerdotisa. Lo prueban por un lado los pequeños objetos de culto y también los discos de plata  encontrados.

En el sitio arqueológico en cuestión se han descubierto hasta la fecha más de 160 objetos, que ya se encuentran a buen recaudo en el Museo Nacional de Historia de Sofía. La mayoría de los hallazgos necesita de serios trabajos de restauración y será expuesta al público con posterioridad. Pero la parte mejor conservada está al acceso de los visitantes del museo.

Entre los objetos se encuentran figurillas de cerámica, dos collares de oro, uno de ellos adornado con una cabeza de toro primorosamente elaborada. También se ve parte de una diadema que antiguamente se cerraba con una plaquita de oro en la cual está grabada la inscripción: «Demetrios hace para…»

Sigue el nombre masculino de quien encargó la alhaja, lamentablemente sin descifrar aún.

La pieza que impresiona más que todas es un pendiente con una especie de orejera, en la cual vemos la diosa Nike montada en un carro tirado por dos caballos corriendo al galope. Cabe señalar que entre los nuevos hallazgos de Sinemorets se observan piezas sin parangón entre los descubrimientos anteriores en tierras búlgaras.

Los collares de oro son, por cierto, un elemento que ya se conocen en Bulgaria, pero la plaquita de oro con que se abrochaba la diadema es, por el momento, insólita. Se sabe de la existencia de una cerradura con una inscripción encima, de la tumba de Filipo de Macedonia, pero en aquel caso se trata del s. IV a. C. Pero este hallazgo es de época posterior y es el único en territorio búlgaro.

Además, Daniela Agré destaca la perfecta fabricación de todas las alhajas. La mencionada cabeza de toro, por ejemplo, es una obra de la orfebrería de la antigüedad digna de figurar en cualquier museo del mundo. Otro tanto se podría decir de las orejeras.

Es evidente que las tierras búlgaras entrañan todavía muchos tesoros de los antepasados tracios, la primera gran civilización que floreció en el actual territorio de Bulgaria.