La fiesta del Inti Raymi cambió de escenario. Después de realizarse por 17 años consecutivos en el Complejo Arqueológico Ingapirca, ayer los bailes, danzas y rituales se efectuaron en el cerro Narrío, conocido como cementerio sagrado de los cañaris.
Desde septiembre del 2005, hay problemas entre los moradores de la parroquia Ingapirca y la administración del complejo, a la que se cuestiona por el mal manejo del sitio.
Publicidad
Para evitar contratiempos en la celebración del Inti Raymi o Fiesta del Sol, los organizadores decidieron llevarlo hasta Narrío. Allí, a 3.200 metros de altura y con un intenso frío, los chamanes realizaron la ceremonia para renovar las energías del pueblo Cañari.
Ofrendas y solicitudes se conjugan en Fiesta del Sol
Inti Raymi en las alturas
Publicidad
Cada año los cañaris celebran esta fiesta, en la cual renuevan las energías del pueblo.
Cuando aún no se aparecían los primeros rayos de luz del amanecer, Taita Yacu o Padre Agua, arriba caminando con sus sandalias de cuero por el camino pedregoso que lleva al cerro Narrío, desde la cabecera cantonal de Cañar.
El intenso frío de la madrugada no inmutaba al chamán o médico aborigen, que debe presidir la ceremonia de renovación de energías del pueblo Cañari y con ello pedir permiso a Pachacámac o Padre Creador para celebrar el Inti Raymi o Fiesta del Sol.
Mientras, Taita Yacu asciende, hasta llegar a los 3.200 metros sobre el nivel del mar y coronar la cumbre del cerro que se lo conoce como cementerio sagrado de los ancestros cañaris, el viento golpea más fuerte sobre su piel.
Pero la gorra, poncho y pantalón de lana de borrego cubren al médico, quien al llegar a la cumbre busca una pequeña hondonada, allí se sienta y espera a sus compañeros espirituales con quienes debe iniciar la ceremonia.
A las 05h30 empiezan a llegar los primeros fieles, devotos del rito de renovación de energías; buscan pequeñas ramas y raíces secas y las usan para encender una fogata, cuyo fuego apenas calienta las manos que están cerca a él.
Mama Michi Chuma, considerada una de las ancianas más sabias de los cañaris, arriba a la cumbre sin ninguna dificultad a las 06h00 y entonces en forma solemne se ofrece el fuego a Pachacámac.
Aunque el viento y el frío se tornan más intensos y la pequeña fogata se consume poco a poco, los chamanes inician los rituales con la escasa presencia de 20 personas.
Taita Yacu y Mama Michi repiten en lengua quichua, una serie de oraciones. Espontáneamente los presentes también se suman.
Luego de pedir por paz en el mundo, alivio a las enfermedades, iluminación a los gobernantes, salud y educación para las nuevas generaciones, los participantes se incorporan y con los chamanes de guías ponen sus palmas hacia el Este, luego al Oeste, después hacia el Norte y Sur y finalmente, hacia el cielo.
En cada estación agradecen a su creador por la vida y frotan las palmas por todo el cuerpo, deteniéndose en ciertas partes con la intención de llenar de energía aquellos puntos de dolencias.
Todos ponen sus frentes en el suelo para tomar finalmente de la Pachamámac o Madre Tierra, la energía que no podría generar vida sin los efectos de Taita Inti o Padre Sol, del cual toman la irradiación solar cada 21 de junio, día del solsticio y por el cual se celebra esta fiesta cada año.
Con esta ceremonia se inició una vez más la fiesta del Inti Raymi, que este año se realiza en el cerro Narrío.
LA FIESTA
Complejo
Durante los últimos 17 años la fiesta al dios del Sol se la ha realizado en el Complejo Arqueológico de Ingapirca, pero por conflictos administrativos que se mantienen en ese sitio desde septiembre del 2005, entre moradores de la parroquia Ingapirca y la administración del lugar.
OFRENDAS
Decenas de personas llegan para ofrecer incienso y otras ofrendas al creador. Una de ellas es mamá Mercedes, una mujer que quiere agradecerle al dios del Sol por los favores que le ha concedido. Ella le llevó como ofrenda tabaco o Pachacámac.
CELEBRACIÓN
Varias mujeres cañaris esperaron durante algunas horas en lo más alto del cerro Narrío o cementerio sagrado, para participar en la ceremonia de renovación de energías con la que los shamanes piden permiso para celebrar la fiesta del Inti Raymi o Fiesta del Sol.