Lunes 17 de abril del 2006 Cultura

Velasco Mackenzie, el cuentista

EDITORA | Clara Medina

ESCRITOR PRESENTARÁ LIBRO ‘LA MEJOR EDAD PARA MORIR’

El narrador  guayaquileño presentará  un nuevo libro de cuentos mañana,  en la Casa de la Cultura del Guayas. La obra sale a la luz con el sello editorial Eskeletra.

¿TIENES  algo para mí?,  preguntó Ramiro Arias, de la editorial Eskeletra, y Jorge Velasco Mackenzie respondió: tengo un libro de cuentos. No estaba armado. Los textos se hallaban  dispersos, pero existían. Los había escrito entre novela y novela, en los últimos seis  años ,  tiempo  en el que   publicó Río de sombras,  con el sello Alfaguara, y avanzó en la redacción de     Ciudad tatuada, con la cual, manifiesta  Velasco, espera concluir  su   ciclo de novelas  sobre Guayaquil.

Con nueve cuentos el escritor  guayaquileño armó La mejor edad para morir,  y Arias,  director  de Eskeletra, publicó el volumen, que muestra   no al Velasco histórico de la novela  En nombre de un amor imaginario, ni al Velasco de la marginalidad, de El rincón de los justos,  sí al narrador consumado que es. Al  autor   que no separa vida de literatura porque sabe que juntas hacen una poderosa dupleta   y porque,  ante  todo,  esta es  la  filosofía que lo acompaña.     Una frase suya lo corrobora: “La literatura para mí es un campo de experimentación  no solo literario, en cuanto a la escritura, sino también vital. Escribo  influido por lo que veo y por lo que leo. Toda mi literatura tiene que ver conmigo”.

En la  nueva obra  hay textos que surgieron  a partir de lecturas, como el titulado  La casa del lago Tiu,  que se desarrolla en la China Imperial y  es una de las piezas que dice   Velasco apreciar más, por su brevedad, por su concisión, por los hallazgos. 
Están, asimismo, dos cuentos sobre un  pintor y una  modelo. En ambos las situaciones son las mismas pero los personajes que las viven, distintos. Es un ejercicio, una especie de juego, que puso como tarea a los alumnos de su taller literario y que él también realizó.  Y el resultado fueron  dos cuentos: Dos versiones sobre el tema del pintor y la modelo. Y  El pintor y la modelo II.

Hay un tercer cuento que Velasco afirma le fue dictado: El paso de la noche.    Un día    tuvo una discusión con su esposa y  se fue a caminar por el malecón de Durán. Decidió no ir a  trabajar. Compró una cerveza, se sentó en un banco que miraba al río  y  empezó a leer el periódico. Cerca de él estaba una prostituta ya vieja, desleída, como poéticamente dice Velasco. Conversaron  y ella le dictó el cuento con su vida. “Luego me fui a la casa y lo escribí”,  compendia.

La narración más larga se titula  La mejor edad para morir, el  cuento que le da nombre al conjunto de  historias. Lo desarrolló  en dos ciudades: entre Nueva York y Guayaquil. En esa Nueva York que conoció antes de los atentados a las Torres Gemelas y en esta Guayaquil tan suya, que le da los temas para su escritura. “Son los latinos y su tragedia”, resume la historia del cuento.

Un título  sugerente  el de tu libro, le han dicho unos; poético,  han referido otros; misterioso, ha  expresado alguno. A casi todos les gusta, anota. Comenta  que  Miguel Donoso Pareja también  lo elogió. Y Velasco le sugirió    que  leyera los cuentos para ver si le parecían   tan buenos como el título.  

La mejor edad para morir es una frase de uno de los personajes de Velasco. La pronuncia tras preguntarle a otro cuántos  años   cumple y cuando este  le revela su edad,  le contesta, extrañamente: “es la mejor edad para morir”. Velasco, por su parte, piensa que no hay mejor edad para morir. Ni  para escribir. La  escritura, más que un oficio, para él es un deber.

HOJAS

EL ACTO
La mejor edad para morir, el libro de cuentos del  escritor guayaquileño Jorge Velasco Mackenzie se presentará mañana, a las  19h00, en la Casa de la Cultura  Ecuatoriana, Núcleo del Guayas (Nueve de Octubre y Pedro Moncayo).  Comentarán la publicación Cecilia Ansaldo y María Paulina Briones. 

EL AUTOR
Velasco nació en Guayaquil en 1949. Es autor de libros de cuentos y novelas. En 1996, con la novela En nombre de un amor imaginario, ganó el primer premio de la IV Bienal Ecuatoriana de Novela. Ejerce la docencia universitaria. También ha realizado periodismo cultural.

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