La movilización de más de un millón de inmigrantes hispanos en EE.UU. a favor de una reforma migratoria podría dar lugar a un movimiento para incrementar el poder político de la minoría más grande del país, dijeron expertos.

El objetivo de la marcha era aumentar la presión para que, cuando el Congreso reanude sus sesiones el  24 de abril, apruebe un proyecto de ley que tome en cuenta las contribuciones de los inmigrantes.

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Ahora, en el siglo XXI, a los inmigrantes latinos les toca organizarse, aseguraron los expertos. “Es un momento decisivo para la comunidad inmigrante, porque con estas protestas se ha dado voz a los que hasta ahora no la tenían en este debate”, dijo Harry Pachón, presidente del Instituto de Política Tomás Rivera, un centro de estudios políticos en Los Ángeles (California).

Según Pachón, estas movilizaciones reflejan un movimiento social en ciernes, surgido desde las bases y espoleado por iglesias, sindicatos, radioemisoras y el internet.

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Los hispanos suman unas 40 millones de personas en EE.UU. y representan alrededor del 8% del electorado.

La población indocumentada trae a la mesa de negociaciones factores de peso: la idea de que, lejos de ser parásitos, contribuyen a la economía del país y que, aún como incipiente movimiento, están llamando la atención de la clase política y de la opinión pública, dijo Michael Kazin,  de la Universidad Georgetown.

Mientras en Detroit, 15 trabajadoras mexicanas fueron despedidas tras participar  en una marcha el mes pasado.