El asunto es muy simple como cuando el vecino nuestro va a reprender a su hijo y el chico para evitarlo, corre y ve la puerta abierta de la casa contigua y se introduce, y el padre en su carrera siguiéndolo también ingresa sin que haya tenido el ánimo de allanar la vivienda ajena.
Si la casa vecina no hubiera tenido abierta su puerta, no ingresaban ni el uno ni el otro. Eso es lo que acabó de ocurrir con Colombia en nuestras fronteras. Lo malo en ambos países es que cada uno no ha sabido cuidar sus fronteras.
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Lo que sí nos dan a entender es que quieren distraernos para que poco a poco nos olvidemos del ofrecimiento de la fallida Asamblea Nacional Constituyente con la que se ofreció muchos y trascendentales cambios y las posteriores reformas, sobre todo electorales; hasta parece que el Presidente de Colombia se hubiera puesto de acuerdo con nuestros políticos para seguir el jueguito de la distracción, favoreciéndolos sin querer en sus reales intenciones.
José Germán Aguirre
Guayaquil