Patricio Falconí piensa en Quito a partir de los albos.
Un párrafo de la introducción del libro Fútbol y Cultura, de los antropólogos brasileños Rubén Oliven y Arlei Damo dice: “El fútbol es popular no solo porque es bueno jugarlo, sino también porque es bueno pensarse a partir de él”.
Parece que esa fuera la premisa con la que Patricio Falconí escribió la trilogía que conforman El Libro blanco de Liga, El Libro blanco del fútbol y El Humor negro del equipo blanco. La fusión de la sal quiteña, anécdotas, personajes, intimidades, historia, sociología, un diccionario solo de liguistas, entre otros, componen estas obras sobre Liga de Quito y el balompié, presentadas en el auditorio de la Flacso.
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Pregunta: ¿Cuál es la intención de esta trilogía?
Respuesta: Coincido con Eduardo Galeano al pensar en la metástasis que genera el fútbol. No se puede pensar en la historia del Ecuador si no se piensa también en el fútbol. Hice una investigación, y más que eso “espionaje”, sobre la vinculación del crecimiento de Liga dentro del crecimiento de la ciudad.
P: ¿Cómo realizó este “espionaje” sobre Liga?
R: No busqué solo conversar con periodistas, dirigentes o jugadores. He conversado con vendedores ambulantes. Hemos entrevistado a gente de los otros equipos. He buscado los graffitis en los baños, en las paredes de los estadios y en los distintos barrios, donde existen auténticos enfrentamientos entre los hinchas del Deportivo Quito y de Liga.
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P: ¿Cuál es el momento histórico más interesante de los 75 años de vida de Liga?
R: Primero se vive una etapa amateur y universitaria. Un equipo de chagras (de provincia) y siempre incompleto. Luego viene una larga etapa de transición donde el equipo, aunque consigue un bicampeonato (1974 y 1975), no logra consolidarse como plantel popular. El gran salto se produce en 1990, cuando sin tener un gran equipo logra el campeonato nacional. Se relaciona a Rodrigo Paz, que era alcalde en esos momentos y modernizaba a Quito, con la idea de progreso. Esa idea se consolida con la construcción de la Casa Blanca.
P: ¿Esos acontecimientos marcaron una nueva dirección en la vida de los quiteños?
R: Sí. Paz pudo meterse más en Liga porque no llegó a Carondelet sino a la Casa Blanca. La mujer juega un papel fundamental en esa transformación. En los noventa aparece el brasileñismo, trajes cortísimos van a mostrarse en los estadios y a estimular a los jugadores. Una gran mayoría de ellas se hace hincha de Liga. Fue un proceso que termina con un equipo rico (el actual), que sale por televisión y que tiene hinchas en varias provincias.
P: ¿Qué personajes son los más interesantes de Liga?
R: Me gusta la categoría que tiene Álex Aguinaga y su inconsciente sentido del humor. Jacinto Espinoza, cuando le pregunté sobre su fama de conquistador, me dijo que por un mensaje divino dejó de ser mujeriego. Aclaró, por supuesto, que el mensaje le llegó hace cuatro días. Fue uno de los primeros que entendió, por recomendación de Leonel Montoya, que no solo era importante jugar bien, sino además cuidar mucho sus rizos antes de salir a la cancha.
P: ¿Qué aspira que logren estos libros?
R: Que sean una provocación y que los otros equipos intenten desquitarse de Liga, en buena lid y con otros libros. Creo que faltan el cine, la pintura, los cuentos del fútbol ecuatoriano. Si el deporte humaniza, el fútbol mucho más.