Fueron ocho actores los que estuvieron sobre el escenario, pero su versatilidad y el dinamismo impuesto por la escenografía los duplicó hasta el punto de que la protagonista de la obra Medea, la extranjera, se matizó entre las facetas de la ternura, el amor, el abandono, el odio, la venganza y la tristeza.
La cuarta jornada del XVIII Festival Internacional de Teatro de Manta, que recibió a la agrupación española Atalaya, rindió honor al arte que dio origen a esta cita, con la puesta en escena de una obra que fusionó la majestuosidad de un pasado con la elocuencia de situaciones contemporáneas.
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Los integrantes de la compañía, bajo la dirección de Ricardo Iniesta, cautivaron al público mantense que acudió al teatro Chusig la noche del sábado pasado. Desde los oropeles que colgaban de los personajes, la música y el canto trágico de los actores, hasta los pilares de los castillos y las especies de jaulas (rampas), todo se conjugó para que esta historia fluyera sin interrupciones, pese a que el libreto presentaba un lenguaje simbólico, metafórico, a veces, y en otras ocasiones, literal, intenso.
Se trató de un conjunto de imágenes que conmovieron al público y convocaron múltiples sensaciones, provocadas por la amargura de la traición (Jasón abandona a Medea por otra mujer) y la desazón de un amor desenfrenado que culmina en destrucción (Medea para vengarse de Jasón mata a los hijos que tuvo con él).
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Los espectadores del teatro Chusig, unos 400 aproximadamente, parecían hechizados por los maleficios o las transmutaciones de Medea. O cautivados quizá por las expresivas interpretaciones de las actrices españolas y por los diálogos que ellas mantuvieron con el público.
Cada silencio y oscurecimiento del escenario dio paso a nuevas secuencias, influidas por la variable posición de los elementos de la escenografía. Elementos como los pilares de las fortalezas que hablaban por sí mismos y complementaban las acciones de los personajes.
Medea, la extranjera, es una obra que alborotó los sentimientos de los espectadores, quienes lograron tal vez identificar un pedazo de sus propias vidas en esa historia que se desplegó sobre el tablado.
Esta pieza llegó a Manta luego de estar en Guayaquil, donde inauguró, el pasado jueves, el Festival de Artes Escénicas, que organiza el grupo Sarao y que se realiza de forma paralela a la cita manabita.
Telón
FUNCIÓN
Hoy se presenta en el Teatro Chusig el argentino Francisco Cocuzza con la obra Ser tango, con canciones de Gardel, Piazzolla y otros.
TEATRO LLENO
El público ha respaldado el Festival Internacional de Teatro de Manta. Desde que arrancó, la noche del jueves pasado, en el teatro Chusig hay un promedio de 400 asistentes por jornada.
INVERSIÓN
A 25 mil dólares asciende la inversión realizada para presentar obras de Argentina, Chile, España, México y Venezuela. La cantidad no incluye los cupos de cortesía que dan los hoteles para hospedar a los integrantes de los cinco grupos extranjeros.
El manejo de los elementos y el uso del espacio son excepcionales en Medea, la extranjera. El nivel de las actuaciones fue elevado, sobre todo de las mujeres, que integran el elenco.
Raymundo Zambrano, actor
Hace tiempo que no se veía algo así en Manta. Es una obra completa, precisa, exacta. El clímax sube y sube y nunca baja. Es contemporánea pese a que fue escrita hace miles de años.
Diana Zavala, periodista y actriz