La muestra puede verse en Quito, en el Museo de la Ciudad, hasta el 16 de octubre próximo.
Cuando haya pasado el tiempo y Colombia haya recuperado la paz, evocará, tal vez, los largos años de conflicto armado en los carbones y óleos de Fernando Botero; del mismo modo como se recorren las estampas de la guerra pintadas por Francisco de Goya o el Guernica de Pablo Picasso.















