Antes de llegar a Huelva, en una piedra se encuentra grabado el nombre del pueblo donde nació y vivió el escritor Juan Ramón Jiménez. Moguer (La luz con el tiempo dentro) se puede leer apresuradamente, mientras la vista se pierde en una réplica de las tres carabelas, en Palos, de donde partió Cristóbal Colón.

Este día el Festival Iberoamericano de Huelva tiene muchas novedades. Y esto se puede comprobar desde la entrada de la Casa Colón, donde un grupo muy grande de niños, de dos escuelas diferentes, esperan a ver la coproducción canadiense–española Pinocho 3000.

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Pero la alegría infantil se confunde con la protesta, alrededor del mediodía, un grupo de mineros de Riotinto, quienes reclaman mejores condiciones de trabajo, acaparan la atención de la prensa.

Para el cine ecuatoriano se anuncian buenas noticias, la producción 1809–1810, mientras llega el día, participante en la sección Rábida del festival, tiene una nominación al Goya a la Mejor película de habla hispana, según manifestó en rueda de prensa Mercedes Samprietro, presidenta de la Academia de Cine de España.

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La cinta dirigida por Camilo Luzuriaga recobra el valor histórico de los intentos libertarios, mientras que el también filme ecuatoriano, Pueblos ocultos en peligro (2004), de Ana Echandi y Aritz Parra, muestra distintos grupos humanos que habitan en la selva amazónica y que jamás han tenido contacto con la sociedad occidental.

Esta producción se encuentra nominada en la categoría Mejor Documental y compite junto a otras diez películas iberoamericanas. La cinta ha llamado mucho la atención, inclusive se encontraba entre las recomendadas a presentarse en el centro Gota de Leche, la tarde del miércoles.

Este sábado el festival cerrará sus puertas, seguro que con una gran presencia del público, tal y como sucediera en el festival de Sevilla, donde la totalidad de las entradas se agotó una semana antes. El evento andaluz otorga 60.000 euros al ganador del Colón de Oro y es conocido como uno de los eventos cinematográficos más alegres de España, no solo por la belleza de los paisajes que rodean a la ciudad donde se realiza, sino por la calidez de su gente.