A todos los gallos que van a pelear se les coloca la “pata pioja” o espuela, que se saca del pescado cotame. Después de pelear por tres minutos el gallo rojo venció   al jabado (llamado así por sus plumas de distintos colores). En su pescuezo había  manchas de sangre y su plumaje  estaba alborotado por el forcejeo.