Cuando el ingeniero Lucio Gutiérrez era candidato a presidente, pude escucharlo decir que cuando él ocupara esa alta función entregaría recursos para mejorar la calidad educativa del Ecuador, razón por la que como muchos otros ciudadanos, le di mi voto.
Pero hoy, sus acciones nos muestran lo contrario: el decreto Nº 572 impide que el sistema educativo fiscal se fortalezca. No hay partidas docentes para cubrir las necesidades de los planteles, y por eso los directivos se valen de la autogestión (contribución de los padres de familia) para solventar necesidades de agua, luz, contrato de maestros...
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No se nombran directivos titulares de los colegios; en la mayoría ellos son solo “encargados”, lo cual crea inestabilidad. No hay programas de construcción de locales escolares, peor una política salarial justa para los docentes, a quienes no les cancelan el bono de $ 10 que ofreció el Gobierno en el paro del magisterio.
Los directivos de planteles desde hace más de cinco años no reciben el funcional que les corresponde, del 10% de aumento por responsabilidad. Un director de escuela recibe por responsabilidad $ 10,47 mensuales, pero solo si está en la décima categoría del escalafón (con más de 20 años de trabajo), y si pertenece al sector rural o si es urbano, la cantidad que gana es inferior.
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Con estos antecedentes es imposible pensar que el Gobierno da atención preferencial a la educación.
¿Qué está pasando, señor Presidente, con sus promesas? ¿Hasta cuándo esperamos?
Lcdo. Ulvio Cárdenas Granda
Guayaquil