Como no encuentran motivos para dejarlos, los maltratan, los desprecian y buscan cualquier pretexto para pelear.

La carta que comentaré se refiere a uno de estos casos: Eduardo (30 años) es un profesional, su esposa es Susana (29 años), está casado hace siete y tiene dos hijas. En su carta me dice cómo lo trata su mujer.

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"Siempre he respetado a mi esposa, nunca le he sido infiel y ella lo sabe, aparte de que siempre he cumplido con mi hogar de manera cabal. Sin embargo, he sido víctima de sus desprecios e inconformidad hacia mi persona. Ella provoca pleitos por pequeñeces que pasan en nuestro matrimonio. Sostenemos acaloradas discusiones en las cuales ella me dice cosas impublicables, me ha irrespetado con sus palabras en varias ocasiones. Las cosas van de mal en peor. Adoro a mi esposa y a mis hijas, pero esta situación me deprime cuando tenemos discusiones y quedamos mal, la situación sólo se arregla si yo cedo, ella jamás reconoce un fallo y nunca pide excusas."

Me luce que en ésta relación Eduardo es quien quiere y su esposa Susana se deja querer. El ha cometido el error de mostrar su debilidad por la familia y ella en vez de valorarlo se está aprovechando. Actúa como si tuviera la garantía de que puede hacer cualquier cosa y su marido siempre va a estar ahí.

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¿Qué sucede con él?
Por la forma como éste lo plantea, lo que sucede y las posibles soluciones, creo que quien me escribe tiene problemas de autoestima, se valora poco y por eso permite que la mujer le falte el respeto y se dé el lujo de no colaborar con el buen funcionamiento de la relación.

Hay personas que pasan por la vida buscando la aprobación de todos. Actúan como si la pareja les hiciera un favor al estar con ellas. Viven como si estuvieran permanentemente rindiendo un examen para ser aceptados. "Últimamente he optado por no responderle y dejar que ella pelee sola, pienso que estos conflictos constantes delante de las bebés las pueden traumatizar a muy temprana edad, la mayor tiene 6 años y la menor 3, ellas son muy importantes para mí"

La decisión tomada por Eduardo parece buena en principio, pero debe cuidar que su mujer no lo interprete de otra forma y al final piense que él actúa así porque ella tiene razón. A veces es necesario poner límites al otro para que no se crea que tiene licencia para pelear y desconsiderar a los demás cada vez que se levante con el pie izquierdo. La intención de él es correcta pero ella puede verlo como falta de firmeza.

"Hace 10 días que dormimos en camas separadas y sólo hablamos lo indispensable cuando estamos juntos en el hogar. Ya hemos hablado de la separación y esta vez le he dicho que haga lo que ella quiera. Quiero su orientación porque me siento muy mal."

La situación es deprimente, pero éste no es momento para victimizarse. Es el momento de que él se valore y aunque tenga deseos de estar cerca de su esposa y sus hijas, no debe buscar un arreglo a cualquier precio. Es preciso que ella lo vea de modo diferente, que lo admire, que piense que vale la pena quedarse juntos. Esto último depende en gran parte de Eduardo. Si la esposa lo ha tratado mal es porque él lo ha permitido, cuando él proyecte una imagen diferente, a ella no le quedará más remedio que tratarlo diferente.

Entonces...
Mi recomendación es que Eduardo busque a un psicólogo para que lo ayude a descubrir su parte de responsabilidad en que la relación no funcione bien. Sólo en la novelas existe una “mala culpable” de todo y “un bueno, víctima inocente”, atrapado en una situación por mala suerte. En la vida real las cosas se dan más mezcladas y en la mayoría de las situaciones negativas que vivimos hay aprendizajes que hacer.

Otro aspecto que le conviene mejorar es su forma de relacionarse. Aunque todo parece indicar que su mujer es una persona difícil, de seguro que ella también tiene sus razones en algunos de sus planteamientos, sería bueno escuchar sus quejas.

Esta pareja es una candidata para visitar un terapeuta de pareja. Están viviendo una crisis y en esos momentos de no se toman decisiones. Le recomiendo leer el libro de Cuauthemoc Sánchez, La última oportunidad.