La periodista cubana Mirta Ojito, que llegó a EE.UU. con su familia en el éxodo del Mariel de 1980 y sin hablar inglés, cuenta ya con un Premio Pulitzer ganado por una serie en el diario "The New York Times" sobre el racismo.
Sus artículos en el prestigioso diario neoyorquino sobre el regreso a Cuba, 18 años después de su exilio, son estudiados en las escuelas de periodismo de EE.UU. tras haber sido seleccionados por la Sociedad Americana de Editores de Periódicos (ASNE, por sus siglas en inglés) como ejemplo para futuros profesionales de la información.
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Ojito, de 39 años, compartió durante el pasado fin de semana en Fort Lauderdale, al norte de Miami, sus secretos profesionales con otros periodistas en unos talleres anuales de periodismo patrocinados por el Instituto Poynter y el diario "Sun Sentinel".
Afirmó que su artículo "Los mejores amigos, dos mundos aparte", que formó parte de la serie que ganó el Pulitzer, junto a un equipo de periodistas del diario, lo realizó en siete meses mientras estaba embarazada de su tercer hijo.
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Su objetivo era encontrar dos amigos cubanos, uno negro y el otro blanco, que vivieran Miami.
Sus artículos demostraron que dos íntimos amigos en Cuba, que llegaron a EE.UU. como "balseros" de la isla caribeña, no pudieron mantener la amistad en Miami debido a diferencias raciales.
"En Cuba no eran conscientes de sus diferencias de raza, pero al llegar a Estados Unidos, Joel Ruiz fue a vivir en un barrio negro de Miami y Achmed Valdés a uno de cubanos blancos y ya rara vez se ven", escribió Ojito sobre la relación.
También la ASNE escogió una de sus historias como uno de los "mejores artículos periodísticos de 1999".
Ojito relató en primera persona la visita que hizo al antiguo apartamento familiar en el barrio habanero de Santo Suárez, casi 18 años después de haber salido del país para aprovechar el éxodo del puerto del Mariel, junto a otros 125.000 cubanos.
Ese artículo, titulado "Una visita sentimental a la casa de la infancia" fue publicado él 3 de febrero de 1998 en la primera página de "The New York Times" y Ojito dijo que ha sido el que más reacciones ha tenido hasta ahora de todos los que ha publicado.
Ha sido uno de los pocos artículos que han aparecido en la primera página de ese diario sobre un asunto personal del autor y, además, narrado en primera persona por indicación de uno de los editores.
La periodista reconoció que uno de los factores que más le ha ayudado en su trayectoria en "The New York Times" es hablar español, lo que le ha facilitado escribir artículos sobre los inmigrantes mexicanos y dominicanos en la ciudad.
Preguntada por si existe un peligro que la encasillen siempre en temas hispanos, dijo que no le preocupa ya que le apasionan asuntos como la inmigración, objetivo de su próximo libro.
Ojito se graduó en periodismo por la Florida Atlantic University en 1986 y poco después comenzó a trabajar a medio tiempo en "The Miami Herald" y a los tres meses en "El Nuevo Herald" en español.
En "El Nuevo Herald" cubrió la rebelión de presos cubanos en Atlanta, llegados, como ella, en el éxodo de Mariel; la presencia de tropas cubanas en el conflicto armado en Angola y otros focos informativos en América Latina relacionados con Cuba y Miami.
Ojito explicó que su fichaje por el diario neoyorquino fue por sorpresa, pues se produjo durante una reunión de la Asociación Nacional de Periodistas Hispanos (NAHJ), en Washington.
La periodista fue presentada a Gerald Boyd, en ese entonces jefe de la sección de información local del "Times" y que antes de decir su nombre, éste le dijo: "ya sabemos quien es usted y es la persona a quien nos gustaría tener en nuestro diario".
Con relación al reciente escándalo registrado en el "Times" al ser obligado a renunciar el periodista Jayson Blair, después de descubrirse que había inventado historias y plagiado informaciones, Ojito dijo que "lo que me sorprende es que nadie llamó antes al diario para quejarse de esas historias falsas, como dando a entender que están acostumbrados a eso, lo que es un indicio serio y preocupante".