Jueves 01 de mayo del 2003 Libros

Raúl Vallejo, narrador y ahora también poeta

Redactora | María Fernanda Ampuero

Luego de seis libros de cuentos, tres de ensayo, una antología crítica y una novela, Raúl Vallejo se ha situado en las letras ecuatorianas como uno de los más destacados narradores de su generación. En 1991 obtuvo por Fiesta de solitarios el Premio 70 años de Diario EL UNIVERSO. En el 2000, su libro Huellas de amor eterno ganó el Aurelio Espinosa Pólit.

Pero el narrador este año dio la sorpresa y dejó aparecer al poeta. Su Cánticos para Oriana (Seix Barral, 2003), es un libro de poemas.

Pregunta: Lo que más se ha destacado de este libro es el nuevo género (poesía).  ¿Hay realmente un cambio?
Respuesta:  No es que me haya cambiado de género. He abordado otro género, pero lo he hecho desde hace varios años, solo que no me había decidido a publicarlo. La necesidad de escribir poesía tal vez siempre estuvo ahí, pero no la había asumido. Escribía para mí, porque tenía necesidad.

P: ¿Con sus otras obras sí hubo proyecto de publicación?
R: Si me propongo el proyecto de la escritura de una novela sí, pienso que la voy a publicar en algún momento.

P: ¿Lo pensó cuando escribía Cánticos para Oriana?
R: No, de ninguna manera. Creo que no era una necesidad literaria, sino una necesidad personal de escribir.

P: ¿Cuál es la diferencia?
R: Yo escribo cuentos o novelas porque es parte de mi oficio. En el caso de la poesía, no era una llamada del oficio, sino personal. En la narrativa siempre estaba pensando en algo fuera de mí, en la construcción de personajes. La escritura de poesía fue para mí como una posibilidad de mirarme hacia adentro, como otras personas tienen diarios, yo escribía poesía. Un diario se escribe para verse a sí mismo, no para publicar.

P: ¿Y cuándo se decidió a publicar eso tan personal?
R: Creo que la conciencia de publicarlo fue muy tardía. Entre la escritura de los poemas y el texto que fue para publicar ahí sí ya medió un trabajo literario. En el momento que pensé que podía ser publicable, entró la conciencia literaria, aunque el origen fue otro.
P: ¿Es más difícil la poesía?
No sé si lo es, creo que requiere de otros tiempos.

P: ¿El lector de narrativa es diferente al de poesía?
R: Yo me imagino un lector no solo diferente de género a género, sino de libro a libro.

P: ¿Cómo es el lector de Cánticos para Oriana?
R: Es una lectora, es inteligente, sensible, capaz de estremecerse con una palabra. Pero también hay un lector que está pensando en su Oriana.

P: ¿Ahora se siente poeta?
R: Es extraño porque en alguna época me decían: “ah, eres poeta” y yo: “no, soy un narrador”. Ahora mi hermano me escribió “y hasta que al fin apareció el poeta”. Me gustó, espero que sea cierto.


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