Para diciembre próximo se proyecta que este indicador cerrará con el 9%.

Los bienes transferibles (alimentos, vestimenta, indumentaria y otros), entre el 2001 y el 2002, influyeron con el 0,9% en el nivel inflacionario. Los bienes no transferibles (salud, electricidad, tarifas telefónicas, etc), tuvieron mayor influencia dejando un promedio de inflación mensual del 2,2%.

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Los gastos de la población en esparcimiento y transporte son los que menos influyeron en el índice de inflación con un aporte del 0,4% y 1,4%, respectivamente.

El congelamiento de las tarifas de transporte público y la permanencia de los subsidios al gas de uso doméstico ayudaron a la reducción de la inflación, evitando que el precio de los productos y servicios aumentara más.

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Los parámetros por regiones varían dependiendo de la oferta y la demanda. Cuenca, por el dinero que ingresó por los inmigrantes, se convirtió en la más cara, con el 18,4% de inflación para octubre del 2002. Con ello rebasó los índices de Quito, que tuvo niveles del 12,3% y de Guayaquil con el 6,4%.

Se estima que en el 2003 el país tendrá una inflación de un dígito. Pero la estabilidad de los precios dependerá de la productividad, que implica mayor oferta y reducción de costos.

Las proyecciones indican también que los salarios de los empleados aumentarán en menor proporción, pero eso ayudará a elevar el poder de compra.

Las autoridades deben estar conscientes de que la productividad debe aumentar, a través de la reducción de las tasas de interés en los créditos a las empresas.