Los temas relacionados con la salud, la nutrición y el bienestar cada vez interesan más en las redes sociales. Los blogs nutren de contenidos los muros de quienes buscan, ya sea por interés de prevención o por necesidad de sanación, algún consejo. Se habla principalmente de las enfermedades crónico degenerativas, de síndromes y dolencias menores, pero se habla también de salud espiritual y emocional.

Siendo las enfermedades del corazón y la diabetes las principales causas de mortalidad en Ecuador, es natural que los internautas busquen literatura que les dé una idea de qué hacer ante estos males. Buscan dietas, recetas, ejercicios, planes de detoxificación y consejos de cualquiera que aparente saber del tema y los pueda ayudar.

Pero, como se ha dado en otros casos, hay que identificar bien a quién hacer caso y en quién creer. Las falsas noticias también abordan estos temas, así como notas creadas para hacer publicidad de algún producto milagroso.

Los especialistas que se han quemado las pestañas estudiando la salud humana concluyen, en general, que no hay producto milagroso que lo cure todo, que la combinación de alimentos es la clave de una buena nutrición y que no es únicamente lo que entra por nuestra boca lo que nos afecta. También es lo que entra por los demás sentidos. ¿Qué vemos? ¿Qué escuchamos? ¿Con quién y de qué conversamos? ¿Cómo nos divertimos?

Es cada vez más común que los pacientes lleguen donde el doctor sabiendo mucho sobre la enfermedad que padecen. A veces con información correcta y otras veces con información malinterpretada. Por eso hay que tener claro que un blog o un experto virtual no va a reemplazar al especialista de carne y hueso que se sienta contigo, te ve, analiza tu caso, diagnostica, aconseja y toma medidas. Los profesionales de la salud, la nutrición y el bienestar se enfrentan ahora a pacientes más informados, pero posiblemente también a otros desinformados.

Independiente del camino de sanación que cada uno quiera tomar, la parte compleja es la elección adecuada del experto que propone soluciones en las redes sociales. Fíjate en la formación que tiene, en la experiencia y las certificaciones que lo respaldan. Que la desesperación y la angustia no te hagan perder la objetividad. De ser posible, cuando busques ayuda virtual, procura estar acompañada de alguien que te ayude a ver con claridad las cosas y a discernir. El ruido aturde y confunde, así que no abras mil ventanas. Deja también que tu intuición actúe.

Lo positivo de las redes sociales es que en situaciones de vulnerabilidad las personas se agrupan sin conocerse físicamente. Algunos se vuelven amigos entrañables porque estuvieron presentes en la vida del otro justo cuando este pasaba por situaciones de dolor o en crisis de salud. Los consejos y mensajes positivos forman parte de las terapias que en algún momento buscan y que generosamente otros dan. Estar 24/7 presentes en la vida de quien lo necesita, aunque sea para dar palabras de aliento, es una medicina posible gracias a las redes sociales. (O)

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