Se silenció el sonido del saxo de Lucho Silva

Se silenció el sonido del saxo de Lucho Silva Se silenció el sonido del saxo de Lucho Silva Se silenció el sonido del saxo de Lucho Silva
Se silenció el sonido del saxo de Lucho Silva
Este mediodía se prevé su sepelio en el camposanto Parque de la Paz de Samborondón.
Se silenció el sonido del saxo de Lucho Silva
En el 2012, el presidente Rafael Correa condecoró a Lucho Silva con el Premio Eugenio Espejo. Archivo
Se silenció el sonido del saxo de Lucho Silva
El alcalde de Guayaquil, Jaime Nebot (i), le entregó una presea por su trayectoria, en el 2011. Archivo
31 de Diciembre, 2015
31 Dic 2015

Cuando tuvo el saxofón en las manos, no lo soltó más. Fue 1944 el año en que Luis Eduardo Silva Parra, más conocido como Lucho Silva, convirtió a este instrumento musical en su compañero de vida. Entonces él apenas rondaba los 13 años de edad.

El saxofón lo acompañó durante las últimas siete décadas, hasta ayer, cuando Lucho Silva dejó este mundo, aquejado por un cáncer. Falleció al mediodía en Solca.

Él era el primer saxofonista de jazz del Ecuador, un título que se ganó por su larga trayectoria, por ser maestro de músicos ecuatorianos y compartir escenarios con grupos como Costa Rica Swing Boys, Blacio Junior, la Orquesta América, grupo De Luxe, Roberto Viera y Los Cuatro, entre otros. Trabajó, además, con el bolerista Daniel Santos.

Su deceso marca una irreparable pérdida en el ámbito artístico, pero el dolor embarga a quienes compartieron con él ya sea en el escenario o en la intimidad familiar.

“Todo un país sabe que él era un músico extraordinario, pero yo extrañaré al ser humano, a él que fue como mi segundo padre”, expresa la cantante Beatriz Gil Parra.

Para Lucho, el buen humor era fundamental, vital. Y la música, “algo sublime”, que conforta y llena de vida. Así lo expresó en una entrevista que concedió a este Diario en 2012. “La música es terapia para mí, te levanta el ánimo”, dijo.

Medardo Ángel Silva, uno de los cuatro hijos que procreó, recuerda a su padre como un hombre alegre y cariñoso. “Le encantaban los niños. Le tocaba a todo el mundo el saxofón. De aquí no habrá más como él, ni siquiera nosotros”, destaca.

Silva, casado con Carmen Guillén Meza en los últimos 60 años, también obtuvo importantes premios, como el Eugenio Espejo 2012 a las Actividades Artísticas y Culturales.

Este mediodía será el sepelio en el camposanto Parque de la Paz de Samborondón.

El sonido de su saxofón, hoy en silencio, permanecerá en la memoria de quienes disfrutaron sus shows y, más popular, de quienes vieron el extinto programa La televisión. (I)

El artista
Reacciones

Carlos Prado, flautista
El músico compartió en abril pasado con el saxofonista Lucho Silva, en una gala en el Teatro Centro de Arte. “Mi último concierto de jazz de este año fue en abril justo con Lucho, a quien admiro mucho. Fue uno de mis referentes del jazz y lo tenía también como un consejero. El país pierde al más grande propulsor del jazz del Ecuador”, contó a este Diario.

Roberto Bolaños
El también saxofonista ecuatoriano considera a Lucho Silva como el referente máximo del saxofón en el país y destaca su buen humor. “Tenía un carácter superjuvenil, fregador, chistoso. Siempre estuvo presto a ayudarme y a enseñarme”, dice. Concuerda con Prado en que su muerte es una gran pérdida para el país. “Ecuador pierde una leyenda”. Hace 16 años, Bolaños y Silva compartieron escenario en un show en el Club de la Unión de Guayaquil, donde fusionaron sus ritmos.

Beatriz Gil Parra
La cantante guayaquileña solo tiene gratos recuerdos con el fallecido músico. Como Bolaños, ella recuerda su sentido del humor. “Era muy jocoso, hacía chistes. Me decía: ‘Míchula ganza, vente a grabar conmigo’, y grabábamos en su casa con el iPhone, nos reíamos cuando desafinábamos. Fueron hermosos momentos”.

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Gente
2015-12-31T00:00:13-05:00
Este mediodía se prevé su sepelio en el camposanto Parque de la Paz de Samborondón.
El Universo