Bailar toda la noche con tacones puede ser un gran sacrificio, pero la fábrica de calzado gualaceña Deteico encontró una solución y le puso el nombre de rumberas.

Es un zapato modelo muñeca, es decir, sin tacón, de planta flexible, que permite doblarlo y guardarlo dentro de un bolso de mano en colores mate o brillantes, similares al del calzado.

El accesorio posee cintas doradas o plateadas para que pueda combinarse con vestidos de fiesta. Así, la usuaria puede llevar las rumberas para cambiarse y luego guardar los tacos en el bolso.

Esta idea fue innovación de Yanisel Zayas, una cubana especializada en política internacional en España que llegó a Gualaceo en busca de hacer lo que más le gusta: el diseño. Ahora lo realiza junto con Katty Cabrera, hija de Abraham Cabrera, dueño de la fábrica.

Pero innovar no es fácil. “Las diferencias culturales entre la gente de las diferentes regiones del país es notoria, en la Costa la gente es más abierta y no teme a los colores fuertes y a los diseños que no son clásicos, mientras que en la Sierra están los opuestos”, aseguró Yeison Fonseca, productor colombiano que desde hace cuatro años trabaja en Gualaceo.

Cabrera y Fonseca reconocieron que producir calzado luego de los impuestos a las importaciones y las salvaguardias causó algunos problemas, como el incremento en el costo de las materias primas. No obstante, coincidieron en que esto provocó que los fabricantes nacionales mejoraran la calidad de su oferta, aunque en Gualaceo los más de 200 productores de calzado registrados por el Ministerio de Industrias y Productividad (Mipro) aún prefieren el producto brasileño y colombiano.

Mientras, Paco Aguado, diseñador de calzado español que hace una década llegó al país buscando mercado para sus diseños, afirmó que más bien halló un espacio para capacitar. Aseguró que hay gente con capacidad, pero con poco dinero para invertir. “Existen intentos por unir capitales para crear empresas, pero el temor a políticas comerciales no les permite concretar”.

Esto cambiará, dijo Carolina Meneses, diseñadora cuencana y capacitadora del Mipro, y agregó que en este cantón ya hay fábricas de materias primas y de maquinaria, lo que faltan son mercados. (I)