Por Checo Pérez

Genial sería una manera de calificar la intervención de Daniel Toledo Jazz Trío en el inicio del Festival de Otra Música, en la nueva tercera sala del lujoso Teatro Sánchez Aguilar.

Su líder, el ecuatoriano Daniel Toledo, quien ganó el Emisarios del Jazz, del Departamento de Estado de EE.UU. en el 2010 y dicta clases en la U. San Francisco de Quito, toca el contrabajo y compone, mientras Michael Kinn, de Alemania, es el baterista y Piotr Orzechowski, verdadero virtuoso en el piano.

El promotor y famoso jazzista Francisco Echeverría presentó una vertiente moderna del jazz con el Daniel Toledo Trío.

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Abrió el concierto Camila Pérez, muy buena cantante, con su Jazz Band, formada por Fernando Alvarado en contrabajo, Lyzbeth Badaraco y Francisco Chica en guitarra.

Observando formatos clásicos Camila cantó, dejó el escenario para un solo de guitarra de Francisco Chica contemplativo y divagando, mientras Lyzbeth aportaba su ritmicidad de blues que reconoce el pasado del jazz, para luego volver al escenario y hacer un scat-singing suplicante y apropiado.

Speak no Evil, de Wayne Shorter, gran músico y compositor que expandió su paleta musical del hard rock a los mismos límites de la vanguardia atonal, estuvo bien interpretada por Camila con una leve estridencia en la voz, y finalmente puso letra a Fee Fi Fo Fum, instrumental de Wayne Shorter.

Y subió el Daniel Toledo Trío al escenario para abrir con lo más sorprendente del concierto, con el nombre del álbum Elapse. Arrancó el baterista en solo con un ritmo tranquilo y cadencioso, luego entró el líder Toledo en contrabajo de un sonido profundo, y finalmente Orzechowski, rutilante estrella en el piano, para liderar un desarrollo altamente percusivo, leves cambios melódicos para entre todos ofrecer música altamente sincopada de una energía bizarra y convencional a mil por hora, distinta a cualquier otra cosa, definitivamente fuera de serie, un vértigo apretado con percusión irresistible.

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Alerting, más convencionalmente contemporáneo, con los tres en modalidad abstracta, el baterista tocando con la punta de los palillos, la melodía empezó a tomar forma en el piano para luego improvisar con la batería y provocar el aplauso fervoroso de un público maduro y conocedor que apreciaba la gran calidad de este trío internacional de un jazz realmente sofisticado.

Delicate Earthly Life estuvo lento y contemplativo con toques de piano, haciendo filigranas percusivas y melodías emblemáticas de este músico único en el mundo, y el contrabajo sacando melodía con gran técnica en la mano derecha. (O)

Noa ofreció al pianista en solo y abstracto en diferentes velocidades. Toda esta oferta de nivel mundial sofisticado, distinto, es justamente lo que justifica la existencia del teatro