Descalzo y con ropa donada, Renaldo Brown practica pacientemente las escalas con su flauta, bajo la sombra de un árbol en una academia de música de Jamaica famosa por haber sido la cuna del aprendizaje para muchas de sus estrellas.

“Es difícil pero me gusta. Estoy mejorando porque he estado practicando casi todos los días por dos años”, dijo el joven de 12 años, originario del humilde Spanish Town, mientras jugaba con las claves de su instrumento plateado.

Renaldo es uno de una veintena de niños de familias pobres que acuden a la Escuela de Niños Alpha y que están descubriendo un mundo nuevo a través de la música. Algunos de los jóvenes son huérfanos, mientras otros han sido enviados a la institución por abuso familiar, o a causa de su mala conducta.

La escuela, administrada por monjas desde fines del siglo XIX, ha sido la cuna de la cultura musical jamaiquina, y una fuente de esperanza para los jóvenes con problemas. Durante décadas, han salido de la institución intérpretes de música jamaiquina como el ska, el rocksteady y el reggae. Algunos ejemplos: los integrantes de la banda The Skatalites, el recién fallecido jazzista Joe Harriott, y el disc-jockey Yellowman.

Pero a pesar de su historia como forjador de los músicos jamaiquinos, la escuela está pasando dificultades económicas, atenazada por el alza de los precios y la disminución de los subsidios del gobierno, que ascienden a apenas $ 60 por semana por cada alumno.

Ante la situación, la escuela fundó su propio negocio con fines de lucro, incluyendo la línea de ropa Alpha Wear y un canal de radio por internet que difunde música producida por alumnos y que llega a unas 60.000 personas al mes, pero que aún no es rentable.

En la escuela, los alumnos –de entre 8 y 18 años– aprenden autodisciplina y a desarrollar la autoestima, así como a leer música y los principios de la armonía y la composición, además de las clases tradicionales como costura y carpintería.