En un pueblo de la costa este de Tailandia, los saqueos son cotidianos y a pesar de las estrategias de defensa desplegadas, los habitantes siguen a la merced de voraces bandas de macacos expulsados por la deforestación.
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Hace una década que los monos atacan. La causa parece ser la desaparición del ecosistema del manglar, típico de las zonas tropicales, para favorecer los criaderos de langostinos gracias a los cuales subsisten los lugareños.
En un pueblo de la costa este de Tailandia, los saqueos son cotidianos y a pesar de las estrategias de defensa desplegadas, los habitantes siguen a la merced de voraces bandas de macacos expulsados por la deforestación.
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