Con la b de bote…, la c de casa o la u de uva, se armaron muchos deletreos en los labios de niños que mostraron conocimientos y habilidades. Es que el juego les dejaba opción a usar cualquier palabra para acompañar a la letra escogida. Las tildes arrancaron posteriores aplausos y algunas omisiones de ellas privaron de puntuación a los estudiantes.