La ropa ya no siempre se compra hecha, ahora la moda es que cada uno se fabrique sus propias bufandas, jerséis o trajes de baño; es el concepto que ha popularizado "We are Knitters", dos emprendedores que comercializan unos paquetes con ovillos de lana y agujas para tejer y pensar y, de paso, curarse.

Los artífices, Pepita Marín y Alberto Bravo, ganaron el premio al emprendimiento de la universidad madrileña de Icade en 2010 y encontraron la inspiración en Nueva York, donde se conocieron; allí, descubrieron que entre los jóvenes más cosmopolitas y modernos de la ciudad se había instalado la tendencia de tejer en el metro y en el autobús.

Al regresar a España, no se lo pensaron dos veces y lanzaron el proyecto "We are Knitters", que se basa en la venta de unos "kits" que incluyen los materiales necesarios para que el usuario aprenda a tejer; la tendencia ha calado entre las empresarias y los urbanitas más estresados como "terapia" de evasión, explicó Marín a Efe.

Precisamente, han recibido peticiones de médicos y psiquiatras que reclaman el arte de tejer para ayudar a sus pacientes a desarrollar su capacidad de concentración y como herramienta para mejorar su autoestima, por la "autocomplacencia" que genera el proceso de crear algo, comentaron estos emprendedores.

La satisfacción de fabricar algo "con tus propias manos", añadió Marín, es lo que se consigue con este producto; además, ahora han creado un paquete para verano que incluye algodón de Perú en tonalidades naranja, salmón y aguamarina, además de un video explicativo, para que "los más atrevidos" diseñen su propio traje de baño y "arrasen" este verano en la playa y en la piscina.

Estos dos jóvenes de 25 años abandonaron la comodidad de un puesto de trabajo fijo porque creyeron "firmemente" en su idea; arrancaron en España y ahora se han diversificado a los mercados de Londres y Berlín, con el fin de que el "nuevo yoga del siglo XXI", como lo califica Alberto Bravo, llegue "más lejos".

Marín y Bravo reivindican la vuelta de una actividad artesanal muy antigua, como es la de tejer, y que ha encontrado en las redes sociales el mejor caldo de cultivo para retornar como tendencia; los clientes se sienten "orgullosos" de crear algo por sí mismos y, luego, lo comparten en "Instagram", "Facebook" y "Twitter".

El camino no ha sido fácil: "emprender" en España es complicado, se quejan; a eso se ha sumado la dificultad de dar a conocer su propuesta a través de los medios, aunque los paquetes, de venta en Internet, han cosechado un "gran éxito" entre los más jóvenes, al ser una afición que genera "mucha adicción", comentaron.

Con el fin de crear un vínculo "más fuerte" con esa comunidad que se configura en las redes sociales, estos empresarios madrileños organizan en una cafetería de la capital española las conocidas como "knitting parties", unas reuniones en las que los "fans" del tejido a mano "alardean" con sus nuevos complementos e intercambian, entre cafés "que se convierten en copas", experiencias y trucos, concluyen.