Isabella Barrett ha sido noticia en los últimos días. A sus 6 años, ha ganado varios concursos de belleza.Su línea de ropa, maquillaje y juguetes le ha dejado en su cuenta de ahorros más de 6 millones de dólares. La prensa internacional se ha hecho eco de su situación, así como ha cuestionado el papel de su madre como impulsora de la comercialización de la imagen de la niña.Barrett saltó a la fama luego de participar en el reality show Princesitas, el programa que retrata la competencia y el insólito mundo que esconden los concursos de belleza infantiles en Estados Unidos.Ahí se muestra el tortuoso camino que recorren niñas de hasta 12 años para convertirse en sonrientes reinas: extenuantes horas de sesiones cosméticas, implantes, bronceado artificial y todo cuanto las haga más atractivas ante el jurado encargado de calificarlas.El show lleva varias temporadas al aire. Disfruta del éxito en una sociedad en donde, al parecer, lo que más importa es el físico, la belleza superficial y la posibilidad de conseguir dinero a costa de una sonrisa falsa o del maltrato físico que puede implicar para un menor someterle a este tipo de experiencia.Un programa que no es tan inofensivo como parece porque promueve el cambio de un rostro infantil al de una adulta de exhibición, define la estrategia de padres que ven en la belleza de sus hijas la tabla de salvación monetaria y desata, a futuro, problemas psicológicos en pequeñas forzadas a la adultez y expuestas a las presiones que implica sobrevivir en el mundo del espectáculo.Si la clasificación de la mujer por la belleza exterior es cuestionable, más aún es mirar a la infancia con los mismos ojos. Los niños deben ser niños y vivir como tales, sin la riesgosa exposición de una erotización prematura.(*) Princesitas, por Discovery Home and Health. Viernes, a las 11:00.