Ciudadanos que abogan por la paz nacional rechazan marchas de protesta que se tornan críticas por los demanes, como las de octubre de 2019 donde se incendió y atacó el edificio de la Contraloría General del Estado, en Quito.




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La convocatoria a las denominadas ‘marchas pacíficas’ por parte de unos gremios para exponer sus demandas al presidente de la República no son acogidas por ciudadanos que desean la paz. (I)


Érika Ramírez

Siempre dicen ciertos líderes que son ‘pacíficos’ como sus marchas. ¡No son pacíficos, son violentos! (O)

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Catalina Serrano Cordero

En Ecuador no existe la marcha ‘pacífica’, simplemente porque gremios están liderados por personas que no velan por los intereses gremiales sino por los suyos propios y sus ambiciones políticas y económicas; por dos tipos de ambiciones que lamentablemente en el quehacer político ecuatoriano, van de la mano, de no ser así, por ejemplo, debieron pedir una presentación y discusión constructiva de la ley de inversiones.

Las protestas de octubre de 2019 nos dejaron una idea muy clara de lo que los gremios entienden por marcha ‘pacífica’. En mi ciudad, Cuenca, el centro histórico fue destrozado por estos líderes y sus seguidores. Las marchas desembocan irremediablemente en paros y nosotros, quienes tributamos responsablemente y creemos que sí es posible caminar hacia un futuro de prosperidad compartida, queremos trabajar en paz, queremos que los maestros enseñen a los niños y jóvenes, que los médicos atiendan a los más necesitados; no más marchas ‘pacíficas’. Si a los gremios les interesa el país, propongan iniciativas, muestren sus buenas intenciones. (O)

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Agustín López

Ciertos seudolíderes que todos conocemos, que dizque defienden, representan a las comunidades indígenas, los trabajadores, a todos los ecuatorianos, vienen amenazando con realizar nuevas marchas; ‘marchas pacíficas’, así afirman, ‘pacíficas’. Sin embargo, las cumplen pero son terroríficas con quemas de árboles, de edificios y de documentos importantes del Estado; con saqueos, destrozos de carros, viviendas, negocios; golpean, hieren, insultan, secuestran a ciudadanos, etc.

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Lo que hacen esos protestantes es lo que les ordenan sus patrones, a cambio de prebendas, todos están movidos por el fracasado titiritero huido por Europa, que quiere desestabilizar la democracia del Ecuador para regresar como ‘salvador’ con su banda y la dictadura, las persecuciones, los saqueos. Tenemos que apoyar nuestra libertad, democracia, paz. No queremos paros, marchas, caminatas ‘pacíficas’ que se han visto que en el fondo son ciento por ciento terroristas. (O)



José Ortoneda Sánchez

Al preguntar si está de acuerdo con marchas ‘pacíficas’ (así entre comillas), se está indirectamente diciendo que estas no son realmente pacíficas. Considerando que sean marchas pacíficas normales, pienso que el pueblo y entre ellos los gremios sindicales, tienen todo el derecho del mundo a exponer sus demandas al presidente; sin embargo, toda marcha debe realizarse con cordura y respeto tanto al jefe de Estado como al pueblo ecuatoriano (el mandante), y el presidente está en la obligación de atender esos requerimientos, con mayor razón si están plenamente justificados. (O)



Juan Carlos Cobo Rueda

Recordemos: en el 2019 el CNE con apagón informático eléctrico y candidatos chimbadores (¿similar dosis para 2023?) y por el ‘ausentismo’, pusieron a una persona en una prefectura (23 %) y a otra en una alcaldía (21 %) lógicamente listos para respaldar a incendiarios que causaron $ 821 millones en pérdidas, ataques al petróleo, al agua, a bienes públicos y privados, medios, periodistas, cuarteles; desarmes, vejación y secuestro a la fuerza pública, etc.

Un Ministerio de Gobierno y la Contraloría calladitos, dejaron sin protección policial a la Contraloría y los golpistas quemaron los expedientes de todos y los que después fueron amnistiados por 99 alza manos. Quito fue sumida a bárbara afrenta. Violentos nacionales, con otros extranjeros, desestabilizan países y son amnistiados. Los defensores de la democracia y la libertad son perseguidos y enjuiciados, como en Cuba en la cual reciben ¡cárcel por 30 años! (O)