Por décadas, una de las aspiraciones nacionales ha sido la de poner orden en el sistema carcelario y lograr la verdadera rehabilitación de miles de presos que permanecen hacinados e inmiscuidos en sangrientas disputas internas con otras bandas por luchas de territorios internos y externos.

El país vio exhorto, en años anteriores, cómo los mítines carcelarios liderados por reos extranjeros, usualmente acusados de actividades de narcotráfico, se convertían en batallas campales en las que se contaba el éxito con decapitaciones. Se llegó incluso a la oprobiosa imagen de unos reos jugando fútbol con la cabeza de uno de sus rivales, en pleno patio penitenciario.

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Presos deberán trabajar para cubrir sus necesidades: esto plantea la ley que fortalece el sistema penitenciario

Por eso que vemos con optimismo el reciente reglamento para las cárceles emitido mediante decreto por el Gobierno actual y que, a más de un estricto control de visitas, que serán previamente perfiladas, y comunicaciones (algunos líderes de la delincuencia tenían hasta teléfonos satelitales dentro), dispone actualizar mensualmente el registro de actividades laborales, que incluirán información sobre las personas privadas de libertad que participan en actividades de trabajo, así como el detalle de las horas cumplidas y el seguimiento de estas actividades. Establece el mismo reglamento, que el trabajo forma parte del proceso de rehabilitación social que requiere el detenido y que su desarrollo estará sujeto a la planificación y condiciones de cada centro penitenciario.

Se estima que la población carcelaria del Ecuador alcanza las 37.000 personas y que las condiciones actuales de los reclusorios no alcanzan para darles a todas una adecuada rehabilitación. Dos edificaciones nuevas, una ya en operación y otra en planificación podrían aportar espacio para 16.000 personas más en ese sistema.

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Solo cuatro personas y una lista fija: las nuevas reglas que se deben cumplir para visitar a un detenido

De cumplírsele, y debería hacérselo con rigor, finalmente se lograría algo que no es nuevo, que se ha intentado pocas veces acá, pero que en otras partes del mundo funciona ejemplarmente: que el reo encuentre vías de mantenimiento lícitas y no esté solo a la espera de una oportunidad para escapar o salir tras cumplir su pena, para volver a delinquir. (O)