Los candidatos indígenas en las elecciones generales de este año alcanzaron una inédita votación con el liderazgo de Yaku Pérez, a pesar de que otros dirigentes visibles prefirieron al candidato del correísmo.

Ahora que el Consejo Nacional Electoral dio respuesta a las impugnaciones presentadas por Pachakutik por los resultados de la primera vuelta, se vuelve a evidenciar la división del movimiento indígena. La Ecuarunari desconoció a la dirigencia de la Conaie y convocó a un paro nacional progresivo en su afán de imponer un recuento de votos que no tiene asidero legal.

En 2017, Pachakutik obtuvo 4 curules en la Asamblea y en las presentes elecciones alcanzó 26, constituyéndose en la segunda fuerza política después del correísmo.

Pese a ello, el movimiento indígena maneja el discurso de fraude electoral, tratando de estirar una votación que no le alcanzó para que su binomio presidencial pase a la segunda vuelta. Pretende imponer un recuento de la votación a como dé lugar; si los recursos legales no alcanzan, presionan en las calles con movilizaciones y ahora con un paro indefinido. Del Código de la Democracia y de la Constitución se acuerdan a conveniencia.

Deberían reflexionar los dirigentes indígenas en que al acusar de fraude al Consejo Nacional Electoral están restándoles legitimidad a sus 26 asambleístas que fueron designados como resultado del escrutinio que denuncian ha sido amañado.

La Constitución de la República, art. 95 señala: “… La participación de la ciudadanía en todos los asuntos de interés público es un derecho, que se ejercerá a través de los mecanismos de la democracia representativa, directa y comunitaria”.

El movimiento indígena obtuvo en las urnas, el 7 de febrero, una importante representación. Cuando Yaku Pérez dice que no se ha respetado la voluntad del pueblo, parece suponer que el pueblo es 100 % indígena, pero no es así. El electorado, en su mayoría, se decantó por cuatro presidenciables. Según el escrutinio, dos de ellos lo superaron en votos. Esa es la voluntad popular que hay que respetar. (O)