El dinero recaudado a través de las medidas tributarias de la Ley Solidaria y de Corresponsabilidad Ciudadana por las Afectaciones del Terremoto, que impactó de forma grave a las provincias de Manabí y Esmeraldas en abril del 2016, no fue empleado de manera óptima. Ha hecho falta tramitar en la Asamblea Nacional una nueva ley con el objetivo de atender las adversidades que subsisten en esas zonas cinco años después de la tragedia que causó 671 muertes y sumió en la desolación a varias poblaciones de la costa norte del país.

Con la reciente aprobación de la Ley Orgánica para la Reactivación Económica de las Provincias de Esmeraldas y Manabí se pretenden generar condiciones favorables para reactivar su sector productivo, mediante la aplicación de estímulos sociales y empresariales, como la creación, adecuación y funcionamiento de micro, pequeños y medianos emprendimientos; también se creará infraestructura pública y vivienda digna en las zonas que continúan presentando afectaciones.

Se prevé poner en marcha un plan de capacitación y formación de emprendedores; fomentar el turismo, la agricultura, ganadería y pesca; facilitar los trámites de importación y exportación orientados a las pequeñas y medianas empresas. Habrá una unidad ejecutora, pero será importante que la ciudadanía esta vez se involucre más en el acompañamiento de los procesos, a fin de vigilar con celo que los beneficiarios sean los habitantes de esas zonas y no se esfume nuevamente la oportunidad de superar la tragedia. La propia Asamblea deberá estar vigilante y esta vez cumplir con su rol fiscalizador.

El proyecto de ley, que pasará a conocimiento del Ejecutivo, constituye una tremenda oportunidad que, de ser bien aprovechada, podría encaminar a Manabí y Esmeraldas por la senda del progreso, al punto de convertirse en polos de desarrollo que aporten en mayor medida a la economía nacional y brinden bienestar a cientos de miles de personas que por décadas han permanecido desatendidas.

¡Enhorabuena! (O)