Hace 97 años, el 27 de febrero de 1929, fue inaugurado el edificio del Municipio de Guayaquil. Costó 2’305.000 sucres. El pasado viernes –coincidentemente también 27 de febrero– sufrió un incidente en su cúpula noroeste: fue un desprendimiento de material ornamental que afortunadamente no causó daños a personas, pero alerta sobre medidas respecto de la estructura patrimonial y mantenimientos.

Un informe lo atribuye a un proceso de deterioro y la vetustez del material en constante exposición a la humedad y cambios de temperatura por casi un siglo.

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El equipo de mantenimiento anotó que en la inspección se detectó corrosión en el refuerzo metálico que sostiene las piezas decorativas añadidas a la estructura original. Expertos tendrán que confirmar si esto pudo evitarse con mantenimiento oportuno y es urgente una revisión total del Palacio Municipal, atractivo para turistas y la casa de los guayaquileños.

El mismo informe asegura que en 2025 “se ejecutaron labores como la impermeabilización de cubiertas, pintura general en fachadas y pasajes, tratamiento de fisuras y mantenimiento mensual de ascensores”. Si es suficiente o no, lo tendrán que determinar los análisis posteriores.

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Entre las funciones y responsabilidades de la Dirección General de Patrimonio Cultural, que constan en la página web del cabildo, se anota que le corresponde aprobar planes, programas, proyectos y mecanismos de gestión para la conservación del patrimonio cultural material e inmaterial; garantizar la ejecución de los procesos administrativos, técnicos y operativos que conlleve la eficiente gestión del patrimonio cultural, relacionado con las edificaciones de carácter histórico; asesorar y evaluar las propuestas de intervención de bienes patrimoniales que se presenten al Municipio; enviar al Instituto Nacional de Patrimonio Cultural las propuestas de intervenciones y estudios sobre los bienes patrimoniales que se presenten al GAD de Guayaquil, para su respectiva aprobación y autorización de ejecución.

Las normas están escritas. Es clave que cada responsable cumpla con su parte para conservar la riqueza patrimonial local. (O)