“Un Estado puede ser agitado y conmovido por lo que la prensa diga, pero ese mismo Estado puede morir por lo que la prensa calle. Para el primer mal hay un remedio en las leyes; para el segundo, ninguno. Escoged, pues, entre la libertad y la muerte”.

La frase de Luis A. de Bonald aparece al pie de esta página todos los días como una forma de representar el pensamiento y defensa a la libertad de informar y el derecho ciudadano a ser informado que consta en la Constitución. Sorprende un oficio del jefe del Comando Conjunto con fecha 28 de enero en el que se establecen parámetros para acreditar coberturas informativas.

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Línea editorial del medio, tratamiento informativo histórico respecto de las Fuerzas Armadas, rigor informativo y conducta profesional, postura institucional frente al rol de las FF. AA. son los aspectos que se considerarán, según el oficio difundido por la televisora Ecuavisa. No pasar la evaluación excluye a medios y periodistas.

En el documento se lee que se evitará otorgar acreditaciones a quienes mantengan una postura sistemáticamente contraria a la misión y valores institucionales o que afecten la imagen pública y la confianza ciudadana en las FF. AA.

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Ante un riesgo de censura es un deber mostrar nuestra preocupación.

“Todas las personas, en forma individual o colectiva, tienen derecho a acceder libremente a la información generada en entidades públicas, o en las privadas que manejen fondos del Estado o realicen funciones públicas. No existirá reserva de información excepto en los casos expresamente establecidos en la ley...”, reza el artículo 18 de la carta magna.

Ecuador es respetuoso de las leyes, y la labor de las Fuerzas Armadas siempre es reconocida. La tarde de este 10 de febrero el Ministerio de Defensa emitió un comunicado ratificando su compromiso con la libertad de prensa, pero cabe una aclaración puntual en torno a la disposición del 28 de enero de la institución que, entre otras cosas, está llamada a defender el orden constitucional. (O)