El transporte, el tránsito, la seguridad vial y su control son aspectos de mucha importancia en la cotidianidad ciudadana. Aunque para la mayoría de la población pasa inadvertida la cantidad de componentes que permiten la movilidad en las ciudades y en las carreteras, cuando ocurren inconvenientes que involucran la conducción de vehículos se recurre la legislación pertinente, por tal motivo, es menester estar pendientes de su actualización.

Las infracciones de tránsito y los accidentes en las vías se generan por el desconocimiento de las normas o por irrespetarlas. Esta incidencia podría disminuir con una mayor concienciación ciudadana.

Regular desde la velocidad máxima en zonas escolares y residenciales hasta promover el uso de vehículos menos contaminantes para el medioambiente, así como la necesidad de que los gobiernos autónomos descentralizados se preocupen de que los agentes de tránsito reciban capacitación constante, son algunos aspectos que se venían tratando para reformar la Ley de Transporte, Tránsito y Seguridad Vial. El pasado viernes, con 96 votos a favor y 32 abstenciones, el pleno de la Asamblea Nacional aprobó los cambios y la referida ley quedó lista para ser remitida al Ejecutivo.

Las reformas contemplan incentivos para el uso de vehículos eléctricos y alternativos y favorecen la circulación de ciclistas. También se preocupan de incorporar la educación vial en escuelas y colegios y de velar por la acreditación de calidad de las escuelas de conducción. Se plantea que haya cámaras externas para patrullas, que registrarán los procedimientos de los infractores de tránsito, y otras mejoras tecnológicas, como unificar los peajes en un sistema automático.

De recibir el veto del Ejecutivo, se esperaría que, para beneficio de la sociedad toda, se promueva el conocimiento de la ley reformada así como la reflexión ética acerca de la necesidad de acatar las normas de circulación, hasta que se vuelvan indispensables en la formación de todo ciudadano. (O)